Iglesias admite haber conservado seis meses la tarjeta de Dina Bousselham por “paternalismo”
El exlíder de Podemos y exvicepresidente del Gobierno declaró ante la Audiencia Nacional que quiso proteger a su exasesora de la exposición de fotos y datos personales, en medio del juicio contra el comisario jubilado José Manuel Villarejo.

Pablo Iglesias y Dina Bousselham.
El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció este miércoles ante la Audiencia Nacional que conservó durante seis meses la tarjeta de memoria que había sido sustraída al móvil de su exasesora, Dina Bousselham, con el objetivo de protegerla de la exposición de información personal. Iglesias explicó que quizá adoptó una “posición paternalista” al mantener la tarjeta en su poder, tras recibirla en 2016 del entonces presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio, quien le aseguró que contenía imágenes de su pareja y que no se publicarían en los medios de comunicación.
Tras revisar el contenido, Iglesias comprobó que las fotos no correspondían a su pareja, sino a Bousselham, y aun así decidió conservar la tarjeta en su domicilio para evitar que la exasesora sufriera la angustia de saber que sus datos personales podían estar en manos de periodistas o personas ajenas. “Era enormemente duro para Dina saber que ese material íntimo podía haber estado en manos de periodistas o gente ajena”, declaró Iglesias ante el tribunal. Seis meses después, comenzaron a circular informaciones que él interpretó como provenientes del móvil de Bousselham, momento en el que informó a la exasesora de que existían más copias de los contenidos.
Durante su declaración, Iglesias también reconoció la existencia de chats de WhatsApp que habían sido publicados en medios ajenos al Grupo Zeta, como OkDiario, en los que se refería a una periodista con expresiones como “azotaría hasta que sangrase”. El exdirigente calificó estos mensajes ante el juez como una “broma muy desagradable” y pidió perdón al feminismo en 2018, aunque no a la propia periodista directamente. Iglesias admitió que compartió esos chats con su entorno en el contexto de lo que él llamó “una broma” sobre comportamientos de grupo.
El juicio se centra en la figura del comisario jubilado José Manuel Villarejo, único acusado por descubrimiento y revelación de secretos, por presuntamente traficar con la información contenida en el móvil de Bousselham. Según la Fiscalía Anticorrupción, Villarejo habría recibido una copia de la tarjeta sustraída a finales de 2015 y la habría facilitado a periodistas de su entorno para “elaborar y publicar diversas informaciones en descrédito” de Podemos y de su líder en ese momento. La Fiscalía solicita cinco años de prisión para Villarejo, mientras que los periodistas Alberto Pozas y Luis Rendueles, inicialmente procesados, ya han sido perdonados por Iglesias y Bousselham.
Bousselham, por su parte, confirmó que su teléfono fue robado el 1 de noviembre de 2015 mientras compraba en Ikea de Alcorcón (Madrid) con su pareja y que denunció el robo ese mismo día ante la Policía Nacional. Explicó que desconocía el contenido de la tarjeta hasta que varios medios comenzaron a publicar capturas y documentos del dispositivo, lo que la hizo sentirse víctima de una violación de su intimidad. Tras recuperar la tarjeta de manos de Iglesias, comprobó que estaba inicialmente en buen estado, aunque luego dejó de funcionar.
El juicio continuará en las próximas sesiones, con nuevas declaraciones, entre ellas la del exdirector adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, y los ya exonerados periodistas Pozas y Rendueles. La causa se conoce como “caso Dina” y sigue siendo clave para esclarecer la circulación de información confidencial y la presunta participación de Villarejo en su difusión.