Israel se suma a Trump y da más munición a Sánchez: denuncia el "extraño juego" de España y lo dibuja como el peor aliado de la OTAN
Mientras Donald Trump califica a España de “perdedora”, el presidente israelí Isaac Herzog acusa a Madrid de incumplir su papel en la OTAN. Ataques que se traducen en más munición para un Pedro Sánchez que puede seguir defendiendo su decisión y erigirse como el líder de la izquierda mundial que desafía a Estados Unidos... y ahora a Israel.
El primer ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
En medio de uno de los momentos más tensos que vive Oriente Medio en años, España se ha colocado en el centro de una tormenta diplomática con los dos países occidentales protagonistas del momento. La negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a respaldar la ofensiva militar contra Irán ha provocado un duro choque con Estados Unidos durante estos días al que ahora se suma la otra parte de la ecuación: Israel.
Donald Trump ha vuelto este jueves a acordarse de nosotros y se ha referido a España como un país “perdedor”. En una entrevista telefónica con el tabloide The New York Post, el mandatario republicano criticó abiertamente la posición del Ejecutivo español. “Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora y el Reino Unido ha sido muy decepcionante”, afirmó Trump, que también acusó a Madrid de ser “muy hostil a la OTAN” por negarse a aumentar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB. Espinita clavada en el corazón de Trump desde hace meses.
El líder estadounidense fue aún más lejos y cuestionó la actitud de España como aliado. “No trabaja en equipo, y tampoco vamos a trabajar en equipo con España”, sentenció, dejando abierta la puerta a unas posibles represalias que ya anunció Trump: cortar todo el comercio con nuestro país.
El Gobierno español entró al pulso directo, con mensajes cruzados durante estos días y que en los que Sánchez ha visto un verdadero filón para erigirse como el líder de la izquierda mundial que se "rebela" contra Estados Unidos. Y ahora aparece en la terna Israel, lo que se traduce en más munición política para el relato de Moncloa.
No ha sido el primer ministro Netanyahu sino el presidente de Israel, Isaac Herzog, el que se ha unido al discurso norteamericano y ha acusado directamente a España de adoptar una postura incomprensible. El dirigente israelí ha sido especialmente duro al valorar la posición del Gobierno español dentro de la OTAN.
"España no solo incumple su papel como miembro de la OTAN y de la UE, que debería haberse enfrentado al imperio del mal hace mucho tiempo, sino que está jugando un juego extraño e incomprensible"
Herzog enmarcó el actual conflicto en un intento de una “formidable coalición internacional y regional” que, según ha explicado, busca provocar un cambio en Oriente Medio y destruir las capacidades de Irán. Además ha asegurado que “en este momento recordamos y vemos qué países se unen a la campaña. Quiénes nos respaldan y también vemos a países como España”.
El presidente de Israel, Isaac Herzog.
Más munición para el relato de Sánchez
Como decimos, si el relato desde Moncloa es claro desde un primer momento con Estados Unidos, que Israel entre en el juego seguro que es bien recibido en el entorno de Sánchez. Es por ello que el hecho de que Israel haya decidido entrar ahora en el pulso diplomático con España no necesariamente complica la estrategia de Moncloa. Al contrario, seguro consideran que refuerza su relato político tanto dentro como fuera del país: el de un Gobierno que se enfrenta a las presiones de Washington y de sus aliados para no implicarse en una guerra que considera injustificada.
Cuanto mayor sea el choque público con actores clave del conflicto, más fácil le resulta al Ejecutivo alimentar esa imagen de resistencia política que lleva días intentando proyectar y que ya siguió con Palestina y Venezuela. Y más teniendo en cuenta que a nivel internacional, especialmente en la izquierda (aunque también en casos de la derecha), la imagen de Israel digamos que no es la mejor después de lo ocurrido en Gaza.
España
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Respuesta inmediata a los ataques desde Moncloa
Durante la tarde han recibido respuesta por parte del Ejecutivo español. La ministra de Defensa, Margarita Robles, protagonista de la polémica del día, aseguró que no puede aceptar el “desprecio” con el que Trump se ha referido a España y defendió la posición del Gobierno. Robles subrayó que España siempre participa en misiones internacionales, pero únicamente cuando existe cobertura legal. “Los derechos humanos sólo se defienden sin atajos, cumpliendo la ley”, afirmó durante una conferencia en Barcelona.
La ministra también reconoció que el actual contexto internacional es “muy complicado y muy difícil”, insistiendo en que el uso de la fuerza solo puede justificarse cuando existe un amparo internacional claro.
En la misma línea se pronunció el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, que evitó entrar directamente a valorar las palabras del presidente estadounidense pero mandó igualmente el mensaje de Moncloa. “Quien pierde con la guerra somos todos”, afirmó el ministro, lamentando que el mundo no haya aprendido las lecciones de conflictos pasados como la guerra de Irak. López defendió además que la decisión de Sánchez de impedir el uso de las bases militares españolas es una decisión “soberana” adoptada por el Gobierno.
El ministro insistió en que el Ejecutivo no participará en “ninguna agresión ni guerra injusta” fuera de sus fronteras, aunque aseguró que España sí estará siempre comprometida con la defensa de sus socios europeos. “No a la guerra y no a la utilización de bases españolas para una operación militar injusta e ilegal”, concluyó.
En cualquier caso, la entrada de Israel en esta polémica internacional añade una nueva dimensión política a la crisis. Eso sí, lejos de incomodar a Moncloa, el choque con Jerusalén puede acabar reforzando el discurso que Sánchez intenta consolidar estos días: el de un Gobierno que se desmarca de la estrategia militar de sus aliados y reivindica una posición propia frente a la guerra. Una narrativa que, en plena escalada en Oriente Medio y con la izquierda internacional muy crítica con Israel, puede terminar convirtiéndose en un argumento político más para el Ejecutivo.