conflicto en irán
Sánchez se reserva el escaparate y Bolaños hace el trabajo duro para vender las medidas por la guerra en Irán
Pedro Sánchez vuelve a situarse en el centro del foco político y mediático mientras delega en Félix Bolaños la ingrata tarea de negociar con los grupos parlamentarios unas medidas todavía difusas para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Irán. El presidente pone la voz; sus ministros, el desgaste.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El Gobierno ya ha diseñado su reparto de papeles ante una nueva crisis internacional que amenaza con golpear directamente el bolsillo de los españoles. Pedro Sánchez seguirá monopolizando el discurso político y la proyección exterior de España frente a la guerra en Irán, mientras que el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, será quien se remangue para llamar a los grupos parlamentarios y buscar apoyos a unas medidas que todavía están por concretarse.
Según fuentes gubernamentales, Bolaños comenzará desde esta misma tarde la ronda de contactos con los partidos para concertar reuniones presenciales a lo largo de esta semana. El objetivo oficial es escuchar propuestas sobre el paquete que el Ejecutivo pretende aprobar para amortiguar el impacto del conflicto, especialmente en materias tan sensibles como el petróleo o la electricidad, que ya empiezan a tensionarse.
La escena no es nueva en el sanchismo: el presidente se queda con el gran relato internacional, con el lema y la bandera, mientras la cocina política y el desgaste parlamentario recaen en sus ministros de confianza. Sánchez se reserva así el papel de estadista, dejando a Bolaños la misión de coser apoyos para unas decisiones que, como tantas veces, pueden acabar teniendo más carga propagandística que eficacia real.
Moncloa busca blindarse con todos, incluso con Vox
En un movimiento que evidencia hasta qué punto el Gobierno necesita ensanchar el perímetro de respaldo, la portavoz del Ejecutivo y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, confirmó que Vox también será incluido en esta ronda de contactos. La explicación oficial apela a que se trata de una votación parlamentaria y de medidas “fundamentales para los ciudadanos”.
La realidad política, sin embargo, apunta a otra cosa: Moncloa sabe que la gravedad del momento obliga a aparentar una imagen de unidad y escucha, aunque luego el Gobierno acostumbre a imponer sus tiempos, su relato y sus cálculos partidistas. Incluir a Vox sirve además para intentar desactivar de antemano las críticas sobre sectarismo institucional, una acusación que persigue al Ejecutivo desde hace años.
En paralelo, los ministros competentes se reunirán también con los agentes sociales. Es decir, Yolanda Díaz hará lo propio con los sindicatos y Carlos Cuerpo se dejará ver con la patronal, en una escenificación clásica del diálogo social que el Gobierno explota siempre que necesita exhibir amplitud de miras. Falta por ver si de esos encuentros salen medidas reales o simplemente una sucesión de fotos y declaraciones bien envasadas para consumo político.
España
Europa pisa el acelerador de la vivienda: más construcción, menos burocracia y defensa de la propiedad
Patricia Rodríguez Corchado
Muchas promesas y pocos detalles
Saiz aseguró que el plan incluirá medidas “coyunturales y estructurales” para paliar los efectos de la guerra. Una fórmula tan ambiciosa como indeterminada. En Moncloa se insiste en que hay que salir “más reforzados” de situaciones de crisis, como ya ocurrió con la pandemia o con la guerra de Ucrania, pero lo cierto es que, a estas alturas, el Gobierno no ha concretado ni los plazos ni el alcance real de las iniciativas que pretende llevar al Congreso.
Ese es precisamente uno de los puntos que más dudas despierta. Porque mientras el Ejecutivo proclama que quiere “aliviar el bolsillo de los ciudadanos”, evita precisar cómo, cuándo y con qué coste presupuestario. Todo queda, de momento, pendiente de las reuniones de esta semana y también de lo que llegue desde Bruselas, lo que vuelve a dejar la sensación de que Moncloa corre primero a construir el relato antes que a cerrar las soluciones.
Economía
Podemos pide nacionalizar Repsol, crear un banco público y "expropiar" viviendas a fondos "buitre"
Israel García-Juez
Sánchez, del “no a la guerra” al liderazgo europeo que solo ve Moncloa
El presidente se mantendrá al margen de la negociación ministerial y concentrado en defender el posicionamiento español, con el “no a la guerra” como gran consigna. Desde el Ejecutivo presumen incluso de que España no ha estado sola y de que, en realidad, iba por delante de otros países europeos en esta posición.
Es el habitual tono autocomplaciente de La Moncloa, donde aseguran estar “contentos” porque Sánchez estaría “liderando el discurso europeo a nivel internacional”. Una afirmación que, fuera del perímetro gubernamental, resulta bastante más discutible. Sobre todo cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó un mensaje de signo muy distinto al advertir de que Europa no puede seguir siendo la guardiana de un orden mundial que, a su juicio, ya ha desaparecido.