El sanchismo se descompone: el Consejo de Ministros se rompe por dentro
Marlaska, Puente y Robles protagonizan roces con otras carteras que evidencian el desgaste del Ejecutivo, mientras la cada vez más aislada Yolanda Díaz va por libre y agrava la tensión interna

Los miembros del Gobierno posan en el Palacio de la Moncloa
Pedro Sánchez afronta la crisis internacional con Irán mientras intenta contener un Consejo de Ministros cada vez más fracturado. Según una información de Vozpópuli, el Ejecutivo acumula roces entre departamentos, discrepancias estratégicas y anuncios cruzados, con varios ministros salpicados y con Yolanda Díaz moviéndose por libre en plena incertidumbre política tanto entre los socialistas como en la ultraizquierda.
El episodio más visible estalló por la investigación del accidente ferroviario de Adamuz. El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, reprochó abiertamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, haber actuado sin informar a su departamento y cuestionar públicamente el trabajo de la Guardia Civil. El choque tiene su origen en el informe remitido por el Instituto Armado al juzgado de Montoro, donde los agentes alertan de que personal de Adif retiró de madrugada elementos de la vía y realizó pruebas sin autorización judicial previa. Transportes sostiene otra versión y el propio Puente difundió un informe técnico que cuestiona el relato de los investigadores. El enfrentamiento acabó llegando al Consejo de Ministros y hasta al chat interno del gabinete.
Yolanda Díaz a lo que le apetece
La crisis energética derivada del conflicto con Irán ha abierto otro frente. Yolanda Díaz anunció esta semana un paquete inmediato de medidas y habló de actuaciones “escalonadas”, deslizando propuestas defendidas por Sumar como impedir despidos vinculados al encarecimiento energético o recuperar la excepción ibérica. En Moncloa rebajaron sus palabras pocas horas después y admiten que no hay calendario cerrado. En el ala socialista interpretan el movimiento como presión política de la vicepresidenta para marcar perfil ante su electorado.
Las tensiones también se han trasladado al ámbito internacional. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dejó claro que España no participará en una misión naval en el estrecho de Ormuz sin respaldo de OTAN, UE o Naciones Unidas, mientras Moncloa prefería esperar a conocer la propuesta francesa. El debate coincide con el despliegue de la fragata Cristóbal Colón junto al portaaviones francés Charles de Gaulle y con otra discusión soterrada sobre la reorganización de la industria militar y el papel de Indra.
Todo desemboca en el mismo cuello de botella: el Congreso. Cada medida económica deberá aprobarse vía decreto y negociarse voto a voto en una legislatura marcada por la debilidad parlamentaria. Con Junts distanciado, socios a la izquierda marcando perfil y la oposición presionando, el Consejo de Ministros se ha convertido en el escenario donde confluyen tensiones acumuladas. Y el clima no responde a un solo episodio: en las últimas semanas se han encadenado discusiones internas que ya forman parte de la agenda pública del Gobierno.