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La izquierda se aferra a otro acto de urgencia con Rufián e Irene Montero

El próximo 9 de abril, Gabriel Rufián e Irene Montero compartirán escenario en Barcelona bajo el lema “Què s'ha de fer?” (“¿Qué hay que hacer?”), en un nuevo intento de la izquierda por aparentar iniciativa política en pleno desgaste electoral.

(Foto de ARCHIVO) Montero, Rufián y Belarra conversan durante el pleno de investidura del líder del Partido P

(Foto de ARCHIVO) Montero, Rufián y Belarra conversan durante el pleno de investidura del líder del Partido PEDUARDO PARRA

Luis Sordo
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Lejos de proyectar fortaleza, la cita transmite la imagen de un espacio en crisis, dividido y sin rumbo, que vuelve a recurrir a los mismos nombres para intentar sobrevivir.

El acto, en el que también estará previsiblemente Xavier Domènech, se presenta como una reflexión sobre el futuro del espacio progresista. Pero el movimiento tiene toda la pinta de ser una operación a la desesperada de una izquierda rota, incapaz de ordenar sus siglas y obsesionada con frenar su decadencia.

Otra vez el mismo ritual: discursos solemnes, llamadas a la unidad (con un idependentista de por medio) y una puesta en escena para tapar la debilidad.

La contradicción de Rufián

La imagen de Rufián al frente de esta maniobra encierra, además, una contradicción de fondo. El portavoz de ERC, un partido independentista cuyo objetivo es romper España, se ofrece ahora como referente para rearmar a partidos de ámbito nacional (toda la izquierda). Un independentista dando lecciones de estrategia a partidos españoles. Pocas estampas retratan mejor la desorientación de la izquierda.

El PSOE no ha tardado en aplaudir el acto, aunque marcando distancias. La vicepresidenta María Jesús Montero ha avalado la iniciativa, pero ha dejado claro que solo tendría sentido si bajo ese paraguas entran también Sumar y el resto de formaciones de izquierda. En Ferraz saben que otra operación parcial, otra foto de unos pocos, sirve de poco si el bloque sigue despedazado.

Rufián ya protagonizó en febrero otro acto similar en Madrid con Más Madrid. El diagnóstico lo repiten todos: la izquierda se hunde por su división. El problema es que quienes ahora llaman a recomponerla son los mismos que han contribuido a su deterioro. Barcelona será, así, otra escena de resistencia política. Mucho debate, mucha escenografía y la misma duda de fondo: si la izquierda busca una salida o simplemente intenta retrasar su naufragio.

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