LICITACIONES PÚBLICAS
La cafetería del Congreso de los Diputados nos costará casi el doble a los españoles
El nuevo contrato de restauración eleva de forma notable el gasto público tras años de precios contenidos y ajustes por inflación

Cafetería Congreso de los diputados
El Congreso de los Diputados ha renovado en 2026 uno de sus contratos más cotidianos, pero también más representativos del gasto público: el servicio de restauración que utilizan a diario diputados, trabajadores y personal de la Cámara.
Un contrato en manos de la Mesa del Congreso
La adjudicación de este servicio corresponde a la Mesa del Congreso de los Diputados, el órgano de gobierno de la Cámara Baja, en el que están representados los principales grupos parlamentarios.
A través de un procedimiento abierto de licitación pública, publicado en el BOE, el Congreso sacó a concurso el 5 de agosto de 2025 la gestión integral de la restauración: restaurante, cafeterías, autoservicios y máquinas de vending. Tras evaluar las ofertas presentadas, en febrero de 2026 se adjudicó el contrato a Mediterránea de Cátering SL, que sustituye a Cafestore, filial de Sacyr.
Una adjudicación a la baja que acabó subiendo
El contrato anterior, adjudicado a Cafestore en 2021, se cerró por 3.825.148,64 euros para un periodo inicial de 34 meses, lo que equivalía a unos 1,35 millones de euros al año.
Sin embargo, ese importe inicial no reflejó el coste final real.
El contexto económico cambió tras la pandemia. La inflación, el encarecimiento de la energía y el aumento de los costes de alimentos y personal afectaron directamente al servicio. En 2023, la empresa solicitó una modificación del contrato por incremento extraordinario de costes, que fue autorizada por el Congreso.Además, el contrato fue prorrogado hasta 2025.
Como resultado, el coste efectivo se aproximó al presupuesto base de licitación, situado en torno a los 4,3 millones de euros para un periodo comparable. En términos anuales, el gasto real se situó en torno a 1,4–1,5 millones de euros.
Un nuevo contrato más caro desde el inicio
El nuevo contrato, adjudicado en 2026, parte de una base económica más elevada. El importe asciende a 6,4 millones de euros para un periodo de tres años.
Esto sitúa el coste anual en aproximadamente 2,15 millones de euros.
A diferencia del contrato anterior, este nuevo acuerdo incorpora desde el inicio los costes actuales, tras varios años de incremento generalizado de precios.Una subida que se acerca al doble
La comparación entre ambos contratos es clara. El coste anual pasa de alrededor de 1,4–1,5 millones de euros a más de 2,1 millones.
Aunque no se trata de una duplicación exacta, el incremento es elevado y se aproxima a esa magnitud en términos prácticos.
Subida de precios dentro del Congreso
El impacto del nuevo contrato también se refleja en los precios internos.
Durante la etapa anterior, el café se situaba en torno a 0,90–1 euro, mientras que el menú del día oscilaba entre aproximadamente 4,5 y 6,5 euros. Tras las revisiones de 2023, esos precios ya experimentaron una subida.
Con el nuevo contrato, se establecen nuevos límites: el café puede alcanzar hasta 1,5 euros y el menú del día se sitúa entre 8 y 12 euros.
La nueva adjudicataria
Mediterránea de Cátering es una empresa española fundada en 1988, con sede en Leganés, especializada en restauración colectiva. Opera en ámbitos como hospitales, colegios, residencias y empresas, y cuenta con miles de trabajadores.
La compañía está controlada por el fondo de inversión Portobello Capital. En 2022 recibió apoyo financiero del fondo público gestionado por la SEPI dentro del programa de ayudas a empresas afectadas por la pandemia.
Un servicio parcialmente subvencionado
El servicio de restauración del Congreso no se financia únicamente con lo que pagan los usuarios. Parte del coste se cubre con dinero público, lo que permite mantener precios más bajos dentro del recinto.
El cambio de adjudicataria no implica una renovación completa de la plantilla. Como es habitual en este tipo de contratos de restauración colectiva, la nueva empresa deberá subrogar a los trabajadores que ya prestaban el servicio, manteniendo así a buena parte del personal que operaba con la anterior concesionaria.
De este modo, se garantiza la continuidad laboral y la experiencia acumulada en el funcionamiento diario de las instalaciones del Congreso.