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El PSOE sueña con la remontada con su izquierda unida en el 14% del voto

Sánchez espera que la ultraizquierda se convierta en contrapeso para poder seguir en Moncloa tras las generales y desafía a los críticos moderando el perfil del Gobierno y bloqueando las primarias

La candidata socialista en Andalucía, María Jesús Montero, con Antonio Maíllo

La candidata socialista en Andalucía, María Jesús Montero, con Antonio MaílloEuropa Press

Ricardo Martín
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Andalucía, con los resultados del 17-M, será, una vez más en la actual etapa democrática, un banco de pruebas para las grandes citas electorales de 2027, municipales, autonómicas y generales, con una izquierda del PSOE resucitada gracias al golpe en la mesa de IU y el PCE, que han enterrado a sus hijos políticos, Sumar y Podemos, en apenas 48 horas.

El PSOE considera que en este ciclo electoral el conglomerado a su izquierda no representa un peligro para su hegemonía en el espacio de izquierdas; más bien al contrario, se configura como el complemento imprescindible para sumar escaños y concejales, que pueden traducirse en una fuerte implantación de la izquierda en los escenarios pendientes.

Según los expertos demoscópicos del PSOE, es previsible que las fuerzas agrupadas en Por Andalucía logren en torno al 14% del voto de los andaluces el 17-M, con un PSOE a la baja, que podría repetir el mal resultado de 2022, con el 24%, muy lejos -por tanto- de ganar la Junta con una mayoría de izquierdas.

En la dirección federal del PSOE, aplastada por la imposición de María Jesús Montero como candidata, se reconoce que la favorita de Pedro Sánchez no es una apuesta ganadora, subrayando que no había otros candidatos que pudieran sostener las opciones de la sigla socialista en Andalucía en estos momentos.

La oposición interna a la dirección federal socialista descarta sorpresas, y señala que “ahora de lo que se trata es de quemar etapas lo más rápidamente posible, para que el PSOE de Andalucía encuentre un candidato -más bien candidata- que rompa con la “maldición” de los ERES y renueve radicalmente el socialismo andaluz”.

Para Sánchez, que también está de acuerdo en “quemar etapas”, aunque sea perdiendo elecciones en las autonomías, lo trascendental del 17-M es que su izquierda, una vez unida, se acerque al 15%, un porcentaje que extrapolado a municipales y autonómicas podría facilitar “mayorías de progreso” en muchas instituciones; y en el caso de las generales, permitir la repetición de un gobierno de “retales”, con Sánchez en La Moncloa.

Hegemonía de la izquierda: ¿PSOE o Por Andalucía?

La campaña de las andaluzas se ha revitalizado, y –probablemente- los partidos contendientes van a tener que “repartir las cartas” con un escenario diferente, alterado por la irrupción de la “izquierda transformadora”. El PSOE más que “repartir las cartas” tendrá que romperlas, porque Andalucía será la primera “prueba de fuego” para confirmar su hegemonía en el espacio de la izquierda.

Ver juntos, y con mucha adrenalina populista, a Maíllo -el “jefe”-, blindado por sus hijos díscolos -Urtasun, Belarra, Irene Montero...- será un mensaje potente. El PSOE confía en que Por Andalucía sea la opción de votantes desencantados, abstencionistas, comunistas “de toda la vida”..., pero no de los votantes socialistas, que se mantendrán fieles a Montero.

Más allá de Andalucía, la irrupción de la nueva “izquierda unida” tendrá un impacto en la geopolítica española. Con el PP y VOX alineados con EEUU e Israel, el PSOE y el Gobierno coqueteando con China... ¿no es plausible imaginar que Rusia contará en adelante con una fuerza en ascenso más próxima a sus ambiciones en el escenario europeo y global?

Ferraz ya ha dado instrucciones: “mejor consensos que primarias”

El “no a la guerra” que hasta ahora tenía un solo “padre” (Pedro Sánchez), va a alumbrar en los prolegómenos del 17-M nuevos progenitores; y más aguerridos: “no a la guerra” es para la izquierda del PSOE; “No a la OTAN, bases fuera” y “no al rearme de Sánchez”.

En clave interna, Ferraz ya ha lanzado la consigna de que las “primarias” para las candidaturas a municipales y autonómicas deben soslayarse, con pactos internos entre las distintas “familias” socialistas, para acordar candidatos de consenso en el ámbito local, y en las autonomías que no hayan celebrado elecciones con anterioridad a 2027.

Adelantándose a los sectores que se postulan como alternativa al “sanchismo”, cercenando –de hecho- cualquier debate, Sánchez evidencia que se ha tomado en serio las posibilidades de esos sectores como alternativa a su continuidad al frente del PSOE más allá de 2027.

Así -reconocen los críticos- la designación de dos moderados en el Gobierno –Cuerpo y España-, para conducir la política económica del Ejecutivo, neutraliza su apuesta por un PSOE más centrado frente a la posición de Sánchez, que convive satisfactoriamente con partidos radicales independentistas como Bildu, ERC o Junts.

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