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Pitada al himno y gritos de “Puta España” en la final de Copa: “libertad de expresión” para RTVE

El contraste con la reacción institucional tras los cánticos en el partido entre la Selección y Egipto reabre el debate sobre el doble rasero político y mediático ante insultos dirigidos a símbolos nacionales, en un episodio que ha generado críticas por la ausencia de condenas desde el Gobierno y por la interpretación ofrecida en la retransmisión de la cadena pública

El fondo de los seguidores de la Real en el estadio de La Cartuja

El fondo de los seguidores de la Real en el estadio de La CartujaAFP7 vía Europa Press

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Mariola López

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La final de la Copa del Rey volvió a situar el respeto a los símbolos nacionales en el centro de la polémica tras la pitada al himno de España protagonizada por un sector de aficionados de la Real Sociedad, acompañada de cánticos de “Puta España” y “Puta Selección” en los prolegómenos del encuentro y ya dentro del estadio de La Cartuja, ante la inacción federativa y policial.

Durante la retransmisión televisiva, RTVE calificó los silbidos como una manifestación de “libertad de expresión”, una afirmación que hizo el inefable Juan Carlos Rivero que ha provocado una fuerte reacción al considerar que trivializa los insultos dirigidos contra uno de los principales símbolos constitucionales del Estado español, el que precisamente ellos salvaguardan.

El episodio ha reabierto el debate sobre el distinto tratamiento institucional ante hechos de naturaleza similar. Hace apenas unos días, el Ejecutivo y diversos representantes de partidos de izquierda reaccionaron con contundencia ante cánticos ofensivos dirigidos contra Egipto en otro evento deportivo, calificándolos como expresiones de odio incompatibles con los valores democráticos y reclamando medidas ejemplares para evitar su repetición.

Sin embargo, en esta ocasión no se ha producido hasta el momento una condena pública por parte del Gobierno ante los insultos dirigidos al himno nacional, lo que ha sido interpretado como un nuevo ejemplo de doble rasero político ante comportamientos que afectan a los símbolos comunes de todos los españoles.

El contraste resulta especialmente llamativo en un contexto en el que el propio Ejecutivo ha impulsado iniciativas institucionales destinadas a combatir el odio en el ámbito deportivo, como el denominado Observatorio contra el Odio, presentado como herramienta para vigilar conductas discriminatorias y ofensivas en el deporte.

Desde el Partido Popular se difundió un mensaje en redes sociales en el que se defendía el respeto a los símbolos nacionales, recordando que “los símbolos se respetan aunque no los sientas como propios”.

También desde el ámbito periodístico se han escuchado críticas a la normalización de este tipo de comportamientos. El director de Tiempo de Juego de Cadena COPE, Paco González, lamentó que los silbidos al himno se hayan convertido en un episodio recurrente en determinados eventos deportivos y reclamó coherencia a la hora de rechazar cualquier manifestación de falta de respeto.

La polémica vuelve a situar en el centro del debate la necesidad de aplicar criterios coherentes ante comportamientos que afectan directamente a la imagen institucional del país, evitando interpretaciones que puedan contribuir a normalizar insultos dirigidos contra símbolos que representan al conjunto de la ciudadanía.

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