Bautista estalla en Móstoles y denuncia una cacería del PSOE para hundirle
El alcalde se defiende con un discurso de máxima dureza, señala al “testigo estrella” y acusa al sanchismo de montar una operación para tapar su propia podredumbre.

El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista (PP)
Manuel Bautista ha decidido dejarse de paños calientes. En mitad del vendaval político que le golpea, el alcalde de Móstoles compareció con un discurso de altos decibelios y un mensaje tan claro como incómodo para la izquierda: no piensa aceptar una condena mediática anticipada ni callarse mientras intentan triturarle.
Lejos de refugiarse en una defensa tibia, Bautista pasó al ataque. Y lo hizo denunciando una “cacería” política y mediática impulsada por el PSOE para destruirle públicamente y, de paso, desviar la atención de los escándalos que cercan al sanchismo. A su juicio, toda la operación responde a una estrategia de manual: fabricar un enemigo, alimentar portadas y sembrar sospechas para tapar la corrupción propia.
Ese fue el corazón de su intervención. El alcalde presentó su caso no como una polémica aislada, sino como una pieza más de la maquinaria de desgaste del PSOE. Un partido que, según vino a decir, pretende dar lecciones mientras arrastra una mochila llena de escándalos, hipocresía y episodios que dinamitan su cacareada superioridad moral.
Bautista puso además el foco en el llamado “testigo estrella”, David Zamorano, al que retrató como una figura de credibilidad más que discutible. Con ese movimiento, el alcalde quiso golpear donde más duele: en la base misma del relato construido contra él. No se limitó a negar. Buscó desacreditar el andamiaje entero de la ofensiva.
Y ahí estuvo la clave de su discurso. No sonó a dirigente derrotado ni a alcalde acorralado pidiendo comprensión. Sonó a resistencia política. A alguien que entiende que, en una crisis así, el silencio no se interpreta como prudencia, sino como rendición. Bautista eligió lo contrario: plantar cara, devolver el golpe y advertir de que no piensa regalar su cabeza al adversario.
Su intervención no cierra la tormenta, ni mucho menos. Pero sí deja una idea nítida: el alcalde de Móstoles ha optado por librar esta batalla en todos los frentes. Y lo hará, según dejó claro, acusando directamente al PSOE de querer convertirle en trofeo para esconder sus propias vergüenzas.