CORRUPCIÓN EN EL PSOE

El primer pucherazo de Sánchez: destapada la corrupción del Comité Federal que echó al líder socialista

Este jueves, según la información que publica 'The Objective' y que firma la periodista Ketty Garat, conocemos más detalles de aquel convulso Comité Federal del Partido Socialista del 1 de octubre de 2016. El mismo que estuvo marcado por el intento de pucherazo del propio Pedro Sánchez, antes de que fuera obligado a abandonar el cargo de secretario general del PSOE.

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Desconcierto, incertidumbre y mucha expectación. Ese era el ambiente que se respiraba a las puertas del número 70 de la madrileña calle Ferraz en aquella noche del 1 de octubre de 2016. Los periodistas que cubríamos la información del PSOE éramos plenamente conscientes de la histórica jornada que estaban presenciando desde la puerta del cuartel general socialista. La situación en el interior se iba filtrando a medida que pasaban las horas, aunque no ha sido hasta este momento cuando se ha podido ver lo que realmente se vivió en aquel cónclave socialista.

Este jueves, según la información que publica 'The Objective' y que firma la periodista Ketty Garat, conocemos más detalles de aquel convulso Comité Federal del Partido Socialista de hace ya una década. El mismo que estuvo marcado por el intento de pucherazo del propio Pedro Sánchez, antes de que fuera obligado a abandonar el cargo de secretario general del PSOE.

El objetivo del ahora presidente del Gobierno no fue otro que alterar el sentido de una votación clave y determinante para su futuro, mediante la introducción de una urna clandestina, tras una cortina. El entonces líder socialista se negaba a abandonar su cargo, después de dimitir la mitad más uno de la Ejecutiva. Sánchez quería aferrarse al cargo, como fuera. Incluso, manipulando los resultados y engañando a sus propios compañeros de partido. 

Intento de pucherazo de Sánchez y obligado a abandonar

El relato y las imágenes ahora publicadas sitúan el foco en el momento clave de la reunión: la votación sobre la continuidad de Sánchez al frente del partido. En aquel contexto, con el PSOE fracturado entre partidarios de facilitar la investidura de Mariano Rajoy y defensores del “no es no”, la tensión interna alcanzó niveles inéditos. La dirección federal acabó dimitiendo en bloque y el propio Sánchez fue forzado a abandonar el liderazgo.

Es un capítulo más de su conocida estrategia política del 'todo vale', con tal de seguir aferrado al poder. Lo hizo entonces y lo repite ahora. En aquella ocasión, caótica y decisiva jornada en la historia reciente del socialismo español, el hoy jefe del Ejecutivo acabó derrotado. Pero no vencido. Sánchez salió mal de la planta noble de Ferraz, pero se subió al Mercedes -que no al Peugeot- y consiguió reconquistar el partido y la secretaría general, gracias a José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García, entre otros fieles 'sanchistas'.

Lágrimas, gritos, insultos, desesperación... Pedro Sánchez consiguió llevar a sus compañeros a un estado de shock e indignación nunca antes visto. Sin embargo, el Comité Federal de octubre de 2016 no fue un final, sino un punto de inflexión. La salida de Sánchez abrió paso a una gestora que acabaría, pero también activó una movilización de las bases que terminaría devolviéndole al liderazgo meses después. Y Sánchez no olvidó.

Poco a poco, fue laminando a todos aquellos que estuvieron en su contra. Y a los que no, consiguió convencerlos y atraerlos hacia el 'sanchismo': Óscar López, Pepe Blanco, Antonio Hernando, Patxi Lopez, entre otros.

Esa secuencia -derrota orgánica, apelación a la militancia y retorno al poder- es clave para entender la arquitectura política actual del PSOE y el propio estilo de Sánchez. Un liderazgo que, desde entonces, ha mostrado una notable capacidad de resistencia, unida a una tendencia constante a controlar los resortes internos.

¿Sánchez, capaz de manipular unas elecciones generales?

Aquel líder sin escrúpulos es el mismo que ahora cierra la puerta del Palacio de la Moncloa convertido en el único presidente del Gobierno que no aprueba unos Presupuestos Generales del Estado. El mismo que no ha dudado en pactar con los herederos de ETA, con los independentistas y con cualquiera que esté interesado en romper España. El mismo que está dispuesto a gobernar sin el poder legislativo, el que maneja las instituciones a su antojo y coloniza todas las que puede. El mismo que está cercado por la Justicia, que tiene a su hermano y a su mujer a un paso del banquillo y sus dos manos derechas sabiendo lo que es dormir entre rejas. 

Este episodio de hace diez años ayuda a entender mejor al hombre que no niega que su suegro financió su campaña de las primarias del PSOE con el dinero de la prostitución. No hay que olvidar tampoco esos audios en los que Santos Cerdán y Koldo García se jactan de introducir votos en otra urna bien distinta a la del bochornoso episodio de octubre de 2016. 

Con el caso PSOE en los tribunales y la supuesta financiación ilegal del partido en manos de los jueces, cabe preguntarse si todo esto acabará definitivamente con la carrera política de Pedro Sánchez. O si es sólo un capítulo más en su manual de resistencia. 

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También resulta pertinente lanzar esta cuestión: ¿Sería Sánchez capaz de manipular también la votación de unas elecciones generales? No son pocos los que no tienen ninguna duda ya en la respuesta.