El BOJA desmonta el relato sanitario de Montero: su plaza no es de médica, sino de personal no sanitario del SAS
El PSOE andaluz defendió que su candidata mantiene una plaza “de médica” en el Virgen del Rocío, pero la documentación oficial de 1994 la sitúa como técnico de función administrativa

La vicesecretaria general del PSOE, secretaria general del PSOE de Andalucía y candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, durante un acto de campaña por el 17M
María Jesús Montero ha hecho de su vínculo con la sanidad pública andaluza una parte esencial de su relato político. La candidata del PSOE a la Junta de Andalucía ha reivindicado en varias ocasiones la plaza que conserva en el Servicio Andaluz de Salud y que, según difundió el propio PSOE-A, sería una plaza “de médica”. Sin embargo, la documentación oficial publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía en 1994 contradice esa versión.
Según recoge ABC a partir de las resoluciones del BOJA, Montero no figura como facultativa ni como personal sanitario del SAS, sino como integrante del “Grupo Técnico de Función Administrativa del Estatuto de Personal No Sanitario”. Es decir, un puesto de gestión administrativa dentro del sistema sanitario, no una plaza asistencial vinculada al diagnóstico o tratamiento de pacientes.
Una plaza administrativa, no clínica
La diferencia no es menor. El puesto de técnico de función administrativa pertenece al ámbito no sanitario y está orientado a tareas de organización, gestión, presupuestos, contratación, personal o admisión de pacientes. Para acceder a esa plaza no era necesario ser licenciado en Medicina, sino contar con una titulación universitaria superior: licenciado, ingeniero, arquitecto o equivalente.
De este modo, aunque Montero cursó Medicina, la plaza que obtuvo en el SAS no exigía esa titulación concreta ni implicaba actividad clínica directa. La denominación oficial publicada en el BOJA de junio de 1994 sitúa su puesto en el estatuto del personal no sanitario, lo que desmonta el relato político difundido por el PSOE andaluz.
El PSOE habló de una plaza “de médica”
La polémica nace a raíz de la explicación ofrecida por el PSOE-A para justificar por qué Montero mantiene su escaño en el Congreso hasta tomar posesión como parlamentaria andaluza, en plena carrera hacia las elecciones autonómicas del 17 de mayo.
El pasado 16 de abril, la cuenta oficial del PSOE de Andalucía en X citó unas palabras de su candidata en un acto de la Cadena SER en Sevilla: “Abandonaré mi escaño del Congreso cuando coja el escaño en el Parlamento para no perder la reserva de plaza (de médica) que aprobé en unas oposiciones... Se pongan como se pongan no voy a renunciar a mi plaza”.
La palabra “médica”, destacada por el propio partido, es precisamente la que ahora queda en entredicho a la luz de la documentación oficial. Porque una cosa es haber estudiado Medicina y otra muy distinta es tener una plaza asistencial como facultativa en un hospital público.
Del puesto base al ascenso meteórico
El caso también reabre el debate sobre la trayectoria de Montero en el SAS. Según la información publicada, tras tomar posesión de su plaza en julio de 1994, apenas ocho meses después fue nombrada subdirectora médica del Hospital de Valme, en Sevilla, mediante libre designación.
A partir de ahí, la hoy candidata socialista encadenó puestos de responsabilidad en la estructura sanitaria andaluza. En 1998 fue designada subdirectora médica del Hospital Virgen del Rocío, con destino en el Hospital Duques del Infantado, y posteriormente dio el salto a la Viceconsejería de Salud. En 2004, Manuel Chaves la nombró consejera de Salud, cargo que ocupó durante casi una década.
La bata blanca y la política
La revelación del BOJA golpea uno de los pilares del relato electoral de Montero: el de la dirigente vinculada profesionalmente a la sanidad pública desde una supuesta plaza médica. La realidad administrativa, según los documentos oficiales, apunta a otra cosa: una plaza técnica de gestión dentro del personal no sanitario del SAS.
En plena precampaña andaluza, el matiz se convierte en un problema político de primer orden. Porque no se discute si Montero estudió Medicina, sino si el PSOE presentó correctamente la naturaleza de la plaza que conserva en el Servicio Andaluz de Salud.