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Más Madrid se enreda en sus primarias: la tensión entre Mónica García y Emilio Delgado estalla en directo

La ministra de Sanidad defendió que voten los militantes, mientras el coportavoz en la Asamblea reclamó que participen todos los inscritos. El rifirrafe evidencia la creciente tensión interna en Más Madrid ante unas primarias que pueden marcar el rumbo del partido de cara a 2027.

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La ministra de Sanidad, Mónica García y el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado

(Foto de ARCHIVO) La ministra de Sanidad, Mónica García y el diputado de Más Madrid, Emilio DelgadoA. Perez Meca

Luis Sordo
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Más Madrid quería proyectar unidad frente a Isabel Díaz Ayuso, pero ha terminado enseñando sus costuras internas. La conversación mantenida en directo entre Mónica García y Emilio Delgado en Al Rojo Vivo, de La Sexta, ha dejado al descubierto una tensión cada vez más difícil de ocultar dentro de la formación madrileña.

La ministra de Sanidad y líder de Más Madrid ha anunciado su intención de presentarse a las primarias para volver a ser candidata a la Comunidad de Madrid en 2027. Lo que debía ser un movimiento para ordenar el espacio político de la izquierda madrileña ha abierto, sin embargo, una disputa interna sobre las reglas del proceso. La pregunta es sencilla, pero políticamente explosiva: quién podrá votar.

García defendió que sean los militantes quienes decidan la candidatura. Delgado, por el contrario, insistió en que deberían poder votar todos los inscritos, no solo quienes tengan la condición de militantes. La diferencia no es menor. En unas primarias, el censo puede ser tan decisivo como los propios candidatos.

Un choque que confirma la tensión interna

El intercambio fue tenso. Mónica García intentó insistir en el mensaje de unidad: “No competimos entre nosotros, competimos con Ayuso”. Pero la realidad que dejó la conexión televisiva fue otra muy distinta: dos dirigentes del mismo partido discutiendo públicamente sobre las reglas del juego interno.

Delgado preguntó si bastaría con estar inscrito para votar. García respondió que deberían hacerlo quienes estén militando en Más Madrid. La insistencia de ambos evidenció que no se trata de un simple matiz organizativo, sino de una discrepancia política de fondo.

El episodio refleja la tensión que atraviesa Más Madrid en un momento clave. El partido debe elegir quién encabezará la candidatura autonómica de 2027, pero antes tendrá que resolver cómo quiere elegirlo: con un proceso más restringido a la militancia o con una votación abierta a un cuerpo más amplio de inscritos y simpatizantes.

La participación, bajo sospecha

La polémica resulta especialmente incómoda para Más Madrid porque golpea uno de sus principales relatos fundacionales: el de la participación abierta, la horizontalidad y la nueva política. La formación ha presumido durante años de ser un espacio amplio y ciudadano, pero ahora el debate se centra en limitar o ampliar el derecho a voto en sus primarias.

La tensión aumenta porque la discusión llega justo cuando Mónica García vuelve a situarse en primera línea madrileña. Su regreso no ha cerrado el debate interno, sino que lo ha acelerado. La posibilidad de que Emilio Delgado termine dando el paso y compita en las primarias añade todavía más presión a una dirección que pretendía evitar la imagen de división.

En este contexto, la defensa de García de que sean los militantes quienes decidan puede interpretarse como una apuesta por el control orgánico del proceso. La posición de Delgado, en cambio, busca abrir la participación a quienes han formado parte del entorno de Más Madrid sin estar necesariamente encuadrados en la militancia formal.

Más Madrid mira a Ayuso, pero tropieza consigo mismo

La escena deja una conclusión evidente: Más Madrid quiere centrar el discurso en Ayuso, pero la tensión interna amenaza con devorar su propio mensaje. Cada vez que García insiste en que el adversario está fuera, el debate interno recuerda que la batalla también se libra dentro.

El partido llega a este proceso con una contradicción difícil de gestionar. Quiere mostrarse como alternativa sólida al Gobierno regional, pero aparece enredado en sus propias normas internas. Quiere hablar de proyecto político, pero termina discutiendo sobre censos. Quiere transmitir unidad, pero sus dirigentes se corrigen en directo.

La tensión entre García y Delgado no es solo una anécdota televisiva. Es el síntoma de una pugna más profunda por el control de Más Madrid, por el modelo de partido y por la forma en que se decidirá el liderazgo de cara a 2027. Lo que debía ser una demostración de fortaleza ha acabado convertido en una imagen de división.

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