Ábalos y Koldo ya preparan su contraataque: obligados a reaccionar tras quedar señalados por el demoledor relato de Aldama
Después de la extensa y detallada declaración del principal comisionista de la trama llega el turno de los que fueran sus socios, que buscarán desmentir las múltiples y severas acusaciones que Aldama ha vertido sobre ellos. Sánchez está en el foco -principalmente de Koldo- pero lo importante es salir, judicialmente hablando, lo menos perjudicados posibles.

Víctor de Aldama, Jose Luis Ábalos y Koldo García (tapándose con el abrigo) durante la vista preliminar por el 'caso Koldo'.
"Si hay una jerarquía en este caso y yo estoy en la banda organizada criminal, el presidente del Gobierno estaba en el escalafón uno, el señor Ábalos en el dos, el señor Koldo García en el tres y yo en el cuatro". Esta ha sido una de las declaraciones más rotundas de este miércoles de un Víctor de Aldama que ha dejado un escenario judicial especialmente comprometido para José Luis Ábalos y Koldo García. Y es que aunque Pedro Sánchez y el PSOE hayan sido también protagonistas, de momento el impacto sobre ellos es única y meramente político. Sin embargo, exministro y exasesor se juegan su futuro judicial y de su declaración dependerá en gran parte el tiempo que acaben entre rejas.
El empresario y considerado principal comisionista de la trama ha descrito con detalle entregas de dinero, instrucciones directas y un supuesto sistema de adjudicación de contratos que ahora ambos deberán rebatir con precisión si quieren evitar un mayor desgaste penal. Aldama cuenta con la ventaja del impacto al ser el primero en declarar, pero la realidad es que Koldo y Ábalos cuentan con una mejor judicialmente hablando: han escuchado las acusaciones y pueden defenderse de manera concreta. Es por ello que posiblemente sea una noche larga de ambas defensas para echar por tierra cada una de las severas acusaciones sobre ellos.
Tanto Ábalos como Koldo reaccionaron en varios momentos a las palabras de Aldama, pero llama la atención que fue más con ciertos detalles "morbosos" o más amarillistas que con acusaciones sobre corrupción. Por ejemplo, cuando Aldama ha explicado que según entendió de Koldo, el exasesor tenía una relación sentimental con la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera. Ambos se han reído al escucharlo.
También cuando Aldama relataba cuando conoció a Pedro Sánchez. Menos gracia le ha hecho al exministro cuando, textualmente, el empresario ha asegurado que "a la señora ministra (María Jesús Montero) se le hacía el coño agua cada vez que hablaba con Ábalos".
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Más allá de anécdotas, lo mollar y uno de los puntos más sensibles del testimonio es el relativo al dinero en efectivo. Aldama aseguró haber entregado personalmente cantidades millonarias tanto en el Ministerio de Transportes como en el domicilio de Ábalos. Según su versión, las “mordidas” procedentes de constructoras alcanzaron entre 3,5 y 4 millones de euros, con entregas puntuales que llegaron a los 250.000 euros en una mochila.
El empresario fue más allá al detallar una operativa continuada: pagos periódicos de 10.000 euros destinados, según dijo, a cubrir gastos fijos que le trasladaba Koldo García. A esto añadió supuestas contraprestaciones en especie, como alquileres de inmuebles vinculados al entorno del exministro.
La figura de Koldo emerge en el relato como pieza operativa clave. Aldama afirmó que fue el exasesor quien le planteó la necesidad de “ayudar” a determinadas constructoras para que obtuvieran adjudicaciones públicas. El objetivo, según su declaración, era generar recursos para la financiación del PSOE mediante pagos que debían realizarse en efectivo. En esa misma línea, sostuvo que Koldo le explicó que esas aportaciones no podían facturarse, lo que, siempre según su versión, consolidaba un sistema opaco de ingresos. Incluso situó conversaciones en las que se anticipaban beneficios económicos tras determinadas operaciones vinculadas a contratos.
Otro de los episodios que comprometen directamente a Ábalos tiene que ver con los contratos de mascarillas. Aldama aseguró que la empresa implicada conocía de antemano que sería adjudicataria y que el propio exministro dio instrucciones claras: “Haced lo que tengáis que hacer y que sea rápido”. Una frase que, de ser acreditada, tendría un fuerte impacto jurídico. Además, el empresario introdujo un elemento de garantía en esa supuesta relación: un contrato de alquiler con opción a compra de un piso en Madrid, que serviría —según su testimonio— como respaldo ante posibles impagos de comisiones.
Frente a este relato, las defensas de Ábalos y Koldo han tratado durante la jornada de erosionar la credibilidad de Aldama, subrayando contradicciones y lagunas en su declaración. Las preguntas insistieron en fechas, cantidades y relaciones personales, buscando evidenciar inconsistencias que debiliten su versión. Sin embargo, más allá de la solidez final del testimonio, el nivel de detalle y la gravedad de las acusaciones obligan a ambos a articular una respuesta sólida en sus próximas comparecencias. Primero será Koldo y después, si la de su exasesor no se extiende, le tocará a Ábalos.
Con este contexto, la jornada de sus declaraciones se presenta como decisiva. La capacidad de rebatir con coherencia y pruebas las acusaciones de Aldama marcará en gran medida su situación judicial en un procedimiento que ha entrado en su fase más delicada. Mientras tanto, Ferraz y Moncloa esperan lo que pueda deparar sus declaraciones después de lo contado por Aldama al que, según han trasladado durante la jornada, no dan ninguna credibilidad.