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Los sindicatos enloquecen: llaman a decir “no” a bajar impuestos con los ciudadanos asfixiados

CCOO y UGT, arropados por miembros del Gobierno en el 1 de Mayo, cargan contra la oposición y rechazan cualquier rebaja fiscal mientras España soporta una elevada presión tributaria, con familias y empresas al límite, en un contexto de encarecimiento de la vida, vivienda disparada y un mercado laboral con problemas estructurales que siguen sin resolverse pese al discurso oficial de éxito económico

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez

El secretario general de UGT, Pepe ÁlvarezAlex Zea

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Mariola López

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El Primero de Mayo dejó una imagen que resume bien el actual clima político: sindicatos alineados con el Gobierno, mensaje ideológico y, en un alarde de locura, un discurso frontal contra cualquier rebaja fiscal. En la manifestación central celebrada en Málaga, los líderes de Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores elevaron el tono hasta pedir abiertamente a los ciudadanos que rechacen cualquier bajada de impuestos.

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, fue especialmente explícito: “Hay que decir no, alto y claro, a las bajadas de impuestos”, advirtiendo de que cualquier rebaja fiscal supondría un recorte en servicios públicos. Un mensaje que llega en un momento en el que España mantiene una elevada presión fiscal sobre familias y empresas, con un marco regulatorio cada vez más exigente.

Lejos de limitarse a reivindicaciones laborales, el acto derivó en un discurso político de amplio espectro. El líder de CCOO, Unai Sordo, arremetió contra la oposición, vinculando directamente al PP con la “extrema derecha” y advirtiendo de que no deben entrar en gobiernos. Todo ello en una jornada que coincidía con el arranque de la campaña andaluza.

De la mano con el Ejecutivo

La manifestación contó además con una destacada presencia del Ejecutivo, con la participación de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y de la ministra Elma Saiz, lo que refuerza la imagen de sintonía total entre sindicatos y Gobierno en el discurso político y económico.

El tono fue más allá de la economía nacional. Sordo llegó a hablar de una “guerra global” impulsada por Estados Unidos y el expresidente Donald Trump, mientras Álvarez lanzó duras palabras contra diputados que votaron contra medidas en materia de vivienda, llegando a desear que “se vean desahuciados” para entender la situación.

En paralelo, los sindicatos insistieron en sus reivindicaciones clásicas: subida de salarios, reducción de jornada y refuerzo de los servicios públicos. Pero el mensaje que más impacto ha generado es el rechazo frontal a cualquier alivio fiscal, en un contexto donde buena parte del debate económico gira precisamente en torno a la necesidad de aliviar la carga tributaria.

La jornada del 1 de Mayo se convierte así en algo más que una reivindicación laboral. Es también una declaración política en toda regla, con sindicatos y Ejecutivo alineados frente a una oposición a la que señalan directamente… y con un mensaje claro: no a bajar impuestos. Preparen el siguiente sablazo.

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