juicio al caso mascarillas
Bolaños presume de “contundencia” contra Ábalos, pero el calendario desmonta el relato del Gobierno
El ministro asegura que el PSOE apartó al exministro cuando “ni siquiera había una investigación judicial”, pero Ábalos estuvo 15 meses con un expediente abierto antes de ser expulsado. El caso Cerdán agrava la comparación: se dio de baja voluntariamente, una fórmula que no equivale a una expulsión definitiva.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, atiende a los medios de comunicación, en el Palacio de Parcent, a 4 de mayo de 2026,
Félix Bolaños ha vuelto a sacar pecho por la supuesta “contundencia” del Gobierno y del PSOE ante el caso Ábalos. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes defendió este lunes que los socialistas actuaron “con agilidad y contundencia” contra el exministro José Luis Ábalos, coincidiendo con su declaración ante el Tribunal Supremo por el caso mascarillas. Según Bolaños, cuando surgieron los primeros indicios, “ni siquiera había una investigación judicial abierta” y el PSOE ya lo apartó “de toda responsabilidad y de la militancia”.
El problema para Bolaños es que los hechos no encajan del todo con esa versión tan rotunda. Ábalos no fue expulsado de inmediato. El PSOE le abrió expediente disciplinario y le suspendió cautelarmente de militancia el 27 de febrero de 2024, después de que decidiera conservar su escaño y pasar al Grupo Mixto. La expulsión definitiva llegó el 16 de junio de 2025, es decir, aproximadamente 15 meses después de abrirle el expediente.
La “contundencia” que tardó 15 meses
La cronología deja en evidencia el relato oficial. El PSOE sí reaccionó políticamente contra Ábalos, pero mantuvo abierto su expediente durante más de un año antes de culminar la expulsión. Por eso, presentar ahora aquella actuación como una respuesta fulminante resulta, como mínimo, incompleto.
La diferencia no es menor. Una suspensión cautelar no es una expulsión definitiva. Y un expediente abierto durante 15 meses difícilmente puede venderse como una demostración impecable de rapidez interna, menos aún cuando el Gobierno intenta utilizar esa actuación como cortafuegos político frente al desgaste del caso Koldo.
Bolaños pretende fijar la idea de que el PSOE actuó antes que la Justicia. Sin embargo, lo que muestra el calendario es otra cosa: el partido abrió una vía disciplinaria, sí, pero tardó más de un año en cerrar el expediente de uno de sus exdirigentes más relevantes.
Cerdán: baja voluntaria, no expulsión
El contraste con Santos Cerdán tampoco ayuda a Ferraz. El exsecretario de Organización del PSOE presentó su baja voluntaria como militante y renunció a su escaño en junio de 2025, tras verse salpicado por el informe de la UCO en el marco del caso Koldo.
Esa fórmula es políticamente relevante. No es lo mismo una expulsión que una baja voluntaria. En el reglamento socialista, los afiliados que causan baja voluntaria pueden reingresar, aunque ese reingreso se tramita como una nueva alta o conforme al procedimiento interno correspondiente.
Dicho de otro modo: Cerdán no fue expulsado por el partido. Se marchó. Y esa salida voluntaria deja abierta una puerta que una expulsión disciplinaria cierra con mucha más contundencia política y orgánica.
El relato y los hechos
El Gobierno necesita exhibir dureza ante la corrupción porque el caso Ábalos-Koldo-Cerdán ha golpeado directamente al corazón del PSOE. Pero la hemeroteca y las fechas son incómodas para ese mensaje.