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Aldama en la puerta del Tribunal Supremo

Aldama en la puerta del Tribunal Supremo

Aldama acorrala a Ábalos con el audio del “medio kilo al mes” del petróleo

El empresario quiere que el Supremo escuche en sala una grabación ya recogida por la UCO en la que Koldo García hablaría de comisiones millonarias. El exministro, mientras, intenta despegarse de su antiguo asesor y reduce su papel a una relación de confianza personal.

Luis Sordo
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En el dESpertador de ESdiario tv analizamos la guerra entre Víctor de Aldama y José Luis Ábalos, que ha entrado en una fase total. Ya no se trata solo del caso mascarillas ni de las adjudicaciones bajo sospecha durante la pandemia. El empresario ha decidido poner sobre la mesa del Tribunal Supremo el corazón económico de la trama que, según su versión, iría mucho más allá: petróleo, comisiones, mordidas y una presunta financiación irregular que salpicaría al PSOE.

La última bomba es un audio. Una grabación que la defensa de Aldama quiere que se escuche en sala y que, según distintas informaciones, ya constaría en informes de la UCO. En ella, Koldo García habría verbalizado una frase demoledora dirigida a Ábalos: “Te va a quedar medio kilo al mes del petróleo”. Traducido al lenguaje de las mordidas: medio millón de euros mensuales. Seis millones al año. Una cifra capaz de incendiar aún más la posición procesal y política del exministro.

El petróleo, la madre del cordero

Aldama sostiene que el verdadero dinero no estaba solo en las mascarillas ni en la obra pública, sino en el negocio del petróleo vinculado a Venezuela. De ahí, según su relato, habrían salido las comisiones más voluminosas y los movimientos que explicarían la dimensión política de la trama.

El empresario ya declaró ante el Supremo que pagó mordidas a Ábalos y a Koldo García, y que una parte de esos fondos habría servido para financiar al partido. También situó al presidente Pedro Sánchez en la cúspide política de ese entramado, acusación que el Gobierno y el PSOE rechazan de plano.

La frase del audio —ese “medio kilo al mes”— se ha convertido en el misil que Aldama quiere lanzar en pleno juicio. Porque una cosa es que la conversación figure en un informe policial y otra muy distinta es que se escuche en la sala noble del Supremo, con Ábalos sentado en el banquillo y bajo el foco de todas las miradas.

La SEPI, otra comisión de cinco millones

El audio no sería el único frente. Aldama también ha señalado otra operación de enorme calado: la venta del cuartel general de la SEPI. Según las informaciones publicadas, la conversación intervenida a Koldo García en 2024 e incluida en un informe de la UCO de junio de 2025 recogería el presunto reparto de una comisión de cinco millones de euros por esa operación inmobiliaria.

Se trataría de un complejo de edificios en pleno centro de Madrid por el que Aldama habría planteado una oferta millonaria en nombre de un fondo inversor. La operación, siempre según su versión, habría terminado cruzándose con otros intereses y con la aparición de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, a la que Aldama ha situado en el tablero de esa operación.

Todo ello compone una madeja en la que se mezclan petróleo venezolano, edificios públicos, comisiones millonarias y nombres de primer nivel político.

Ábalos intenta despegarse de Koldo

Mientras Aldama aprieta, Ábalos ha comenzado su declaración ante el Supremo tratando de rebajar el papel de Koldo García. El exministro ha explicado que conoció a su antiguo asesor por recomendación de Santos Cerdán y que inicialmente lo incorporó como conductor porque necesitaba una persona con “disponibilidad plena” para acompañarle en sus desplazamientos.

Ábalos ha descrito a Koldo como alguien que pasó de chófer a asistente de confianza, hasta terminar integrado en su equipo ministerial dentro de los puestos de libre designación. Una explicación con la que el exministro intenta presentar aquella relación como una cuestión de confianza personal, no como una pieza clave de una presunta maquinaria corrupta.

Pero el problema para Ábalos es que la causa ya no gira solo en torno a cómo llegó Koldo al ministerio. La UCO ha situado al exministro y a Aldama en la cúspide de una presunta organización criminal, atribuyendo a Ábalos el papel de “jefe instrumental” y al empresario el de operador que pagaba y exigía.

Un juicio convertido en polvorín político

La imagen de Ábalos declarando ante el Supremo es, por sí sola, un terremoto. Un exministro de Transportes, exsecretario de Organización del PSOE y figura clave del sanchismo sentado ante el tribunal mientras el Gobierno al que perteneció sigue en La Moncloa.

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