El posible batacazo de Montero amenaza su poder en el PSOE y agrieta el plan Sánchez

La que parece inevitable debacle electoral andaluza puede dejar muy tocada a la candidata socialista dentro de la estructura del sanchismo y dinamitar la estrategia de colocar ministros como candidatos autonómicos

Pedro Sánchez y Maria Jesús Montero, en el CongresoGTRES

Publicado por
Mariola López

Creado:

Actualizado:

Hace apenas unos meses parecía imposible imaginar a María Jesús Montero en una situación políticamente comprometida dentro del PSOE. Vicepresidenta del Gobierno, número dos del partido, mano derecha absoluta de Pedro Sánchez y dirigente con más poder orgánico que cualquier otro barón territorial socialista. Pero las elecciones andaluzas de este domingo amenazan con convertir a Montero en el símbolo más evidente del agotamiento de una estrategia que empieza a hacer aguas dentro del sanchismo.

Las encuestas internas y los tracking manejados durante los últimos días en Ferraz sitúan al PSOE andaluz incluso por debajo de los 30 diputados que Juan Espadas firmó en 2022, un suelo que ya entonces fue considerado catastrófico por el socialismo andaluz. Algunos sondeos reducen ahora las expectativas de Montero hasta los 26 o 27 escaños, atrapada entre la fortaleza de Juanma Moreno y el crecimiento por la izquierda de Antonio Maíllo y José Ignacio García.

Un problema orgánico

El problema para Montero no es únicamente electoral. Es orgánico. Dentro del PSOE empieza a instalarse una pregunta devastadora: si la número dos del partido sufre una derrota histórica en Andalucía, ¿con qué autoridad seguirá controlando Ferraz al día siguiente? El debate ya existe en distintas federaciones socialistas y amenaza directamente el enorme poder interno acumulado por Montero durante los últimos años. Porque nadie duda de que Sánchez intentará protegerla públicamente para evitar que el golpe se interprete como una derrota propia. Pero otra cosa muy distinta es que conserve intacta su influencia real dentro de la estructura del partido.

En el socialismo andaluz se da prácticamente por hecho que, si se confirma el fiasco electoral, Montero terminará abandonando antes o después la secretaría general del PSOE-A. La hoja de ruta que empieza a dibujarse pasa por mantener inicialmente el escaño autonómico, aguantar políticamente el verano y regresar después a Madrid como senadora por designación autonómica una vez constituido el nuevo Parlamento andaluz. Ese movimiento permitiría al PSOE ganar tiempo para organizar una sucesión controlada en Andalucía y recolocar a Montero en una posición institucional relevante, posiblemente incluso como futura portavoz socialista en el Senado.

Pero aunque sobreviva institucionalmente, el golpe político puede ser mucho más profundo. Porque el posible fracaso andaluz amenaza con arrasar toda la estrategia diseñada por Pedro Sánchez para mantener el control territorial del PSOE colocando ministros al frente de las principales federaciones autonómicas.

El precedente de Pilar Alegría en Aragón ya encendió todas las alarmas tras su mal resultado frente a Jorge Azcón. Y ahora Andalucía amenaza con multiplicar todavía más el problema. En Ferraz empieza a extenderse la sensación de que convertir ministros en candidatos autonómicos no fortalece al PSOE territorial, sino que nacionaliza derrotas locales y erosiona directamente el liderazgo de Sánchez.

Cargando contenidos...

La preocupación crece además mirando a lo que viene. Porque el horizonte electoral del PSOE en Madrid resulta todavía más inquietante. Óscar López y la ministra de la cuota Sumar Mónica García aparecen ya como los siguientes dirigentes llamados a enfrentarse al muro político de Isabel Díaz Ayuso. Y dentro del socialismo cada vez son más quienes temen que la historia vuelva a repetirse: ministros convertidos en candidatos territoriales para acabar absorbidos por derrotas electorales que terminan debilitando mucho más a Sánchez que a sus adversarios.