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Yolanda Díaz vuelve a hacer el ridículo en China con su “esguince fijo discontinuo”: la muleta cambia de lado

La líder de Sumar vuelve a ser carne de meme tras difundirse nuevas imágenes en las que camina con muleta durante su agenda internacional mientras las redes se preguntan si la lesión cambia de lado según el momento.

Yolanda Díaz en China

Yolanda Díaz en China

Luis Sordo
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Lo que ayer era una broma nacional, hoy ya tiene dimensión internacional. Yolanda Díaz ha llevado hasta China su particular serial del “esguince fijo discontinuo”, una lesión que empezó obligándola a cancelar parte de su agenda en España y que ahora se ha convertido en uno de los vídeos más comentados de las redes.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo inició esta semana una visita oficial de tres días a China, donde ha mantenido reuniones con dirigentes del país asiático, entre ellos el vicepresidente chino Han Zheng, además de altos cargos oficiales y empresariales. Todo ello después de haber comunicado que sufría un esguince que le había impedido participar en actos de campaña en Andalucía.

Del vestido rojo a la muleta viajera

ESdiario ya contó este martes cómo la imagen de Yolanda Díaz con muleta, vestido rojo y una lesión aparentemente cambiante había provocado una cascada de ironías en redes. La vicepresidenta aparecía en distintas fotografías apoyándose en lados diferentes, lo que llevó a muchos usuarios a bautizar el episodio como el “esguince fijo discontinuo”.

Pero la historia no ha terminado ahí. En las últimas horas, un nuevo vídeo difundido en redes ha reactivado la polémica. En las imágenes, Díaz aparece caminando con muleta durante su agenda en China, conversando con interlocutores del país y moviéndose con aparente soltura. El problema, de nuevo, es el mismo: la muleta parece cambiar de lado y la cojera no siempre resulta igual de evidente.

Una lesión real, una imagen difícil de explicar

Conviene recordar que Yolanda Díaz sí comunicó públicamente que sufría un esguince. Según publicó Europa Press, la vicepresidenta canceló su presencia en un acto en Chiclana de la Frontera para apoyar a Por Andalucía porque debía guardar reposo. Ella misma escribió entonces que tenía que cancelar parte de su agenda por esa lesión y pidió tener cuidado con las escaleras.

Por tanto, la polémica no nace de negar la lesión, sino de la puesta en escena posterior. Porque cuando una ministra cancela actos en España por un esguince, pero después aparece en China con agenda intensa, tacones, posados institucionales y una muleta que parece moverse de un lado a otro, la política se convierte en meme casi sin ayuda.

Vozpópuli también se hizo eco de la extrañeza generada por las imágenes, destacando que Díaz aparecía con la muleta primero en una mano y luego en otra, además de mantener su agenda internacional con calzado de tacón “sensato”, pero tacón al fin y al cabo.

El Gobierno de la pose

El caso podría parecer menor. Una anécdota. Una simple cuestión de imagen. Pero en política, la imagen nunca es inocente, y menos en un Gobierno que ha hecho del relato, la escenografía y el control del gesto una forma de supervivencia.

Díaz viaja a China para hablar de cooperación, relaciones laborales, economía social y trabajo decente. Sobre el papel, todo impecable. Pero en la práctica, lo que ha quedado para buena parte de la opinión pública es otra cosa: una vicepresidenta que no consigue explicar por qué su lesión parece tan adaptable al plano, al acto y al estilismo.

Las redes han dictado sentencia con su habitual crueldad: “doble esguince fijo discontinuo”, “esguince bidireccional”, “lesión de quita y pon” o “se va a lesionar los codos de tanto cambiar la muleta”. Bromas aparte, el fondo político es evidente: la credibilidad también se erosiona con pequeños gestos.

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