El teléfono “fantasma” de Jonathan Andic: la pista clave en el caso de la muerte de Isak Andic
Su desaparición, el cambio de dispositivo y la ausencia de actividad en el extranjero durante un viaje a Ecuador se han convertido en uno de los principales indicios analizados por los Mossos d’Esquadra. La defensa, sin embargo, niega cualquier irregularidad y sostiene que todo responde a un cambio tecnológico habitual.
Jonathan Andic a la salida del Juzgado de Instrucción.
La investigación judicial sobre la muerte del empresario Isak Andic, fallecido el 14 de diciembre de 2024 tras una caída de unos 70 metros durante una excursión en Montserrat, ha incorporado un nuevo elemento que ha adquirido un peso determinante: el teléfono móvil que utilizaba su hijo el día de los hechos.
Según consta en las diligencias, la jueza instructora del caso, Raquel Tierno Galván, considera que la desaparición del dispositivo se produjo “en extrañas circunstancias”, una valoración que comparten los Mossos d’Esquadra tras analizar los movimientos del terminal.
El punto de inflexión se sitúa en un viaje laboral de 48 horas a Quito (Ecuador) realizado por Jonathan Andic entre el 24 y el 26 de marzo de 2025, apenas semanas después de la reapertura de la investigación judicial.
Durante ese desplazamiento, el investigado comunicó a su secretaria que su teléfono había sido robado, solicitando posteriormente un nuevo dispositivo, un iPhone 16 Pro. Sin embargo, los Mossos no han encontrado denuncia alguna por robo ni constancia de actividad del terminal en territorio ecuatoriano.
Las operadoras consultadas han confirmado que el dispositivo no llegó a activarse ni emitió señal durante su estancia en Quito, lo que ha llevado a los investigadores a considerar distintas hipótesis: desde su eliminación deliberada hasta la posibilidad de que nunca saliera de España.
El nuevo teléfono fue entregado a los Mossos el pasado 9 de septiembre, tras una orden judicial. En él solo se encontraron conversaciones de WhatsApp de los últimos seis meses, sin rastro de mensajes anteriores, algo que los investigadores atribuyen a problemas de sincronización en la restauración desde la nube.
Los intentos de recuperar el historial completo han resultado, por el momento, infructuosos.
En paralelo, la investigación sí dispone de mensajes previos entre padre e hijo extraídos del dispositivo de la víctima. En ellos, la magistrada aprecia una relación deteriorada y referencias a “presiones” y “chantajes emocionales” vinculados a cuestiones económicas.
La defensa, encabezada por el abogado Cristóbal Martell, rechaza de forma tajante estas conclusiones y sostiene que los mensajes están descontextualizados y pertenecen a etapas anteriores de la relación familiar.
Jonathan Andic ha declarado ante la jueza que el cambio de dispositivos es una práctica habitual entre directivos de Mango por motivos de seguridad.
Además, insiste en que la relación con su padre había mejorado en los últimos tiempos, apoyándose en terapia conjunta y en viajes familiares recientes, como un desplazamiento a Roma antes del fallecimiento del empresario.
A pesar de las explicaciones ofrecidas por la defensa, la investigación mantiene bajo análisis las inconsistencias relacionadas con el teléfono móvil y su supuesta desaparición en Ecuador.
Para los investigadores, este elemento continúa siendo una de las piezas clave para reconstruir los últimos movimientos en torno a la muerte de Isak Andic, mientras el procedimiento judicial sigue abierto y sin conclusiones definitivas.