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CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA

Las joyas de Zapatero: ¿hasta cuatro millones en piedras preciosas 'regaladas' sin más?

La investigación abre inevitablemente un terreno extremadamente delicado: el de la posible contraprestación encubierta. ¿Qué relación mantenía Zapatero con los supuestos donantes de estas piezas? ¿Existían vínculos empresariales, diplomáticos o comerciales?

Collar encontrado en la caja fuerte del despacho de Zapatero

Collar encontrado en la caja fuerte del despacho de Zapatero

Abel Martín
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"DOC 0041: Collar de color plateado con 13 piedras de color azul". Es una de las clasificaciones del Acta de Entrada y Registro de la Policía Nacional hallada en el despacho que se encuentra enfrente de la sede nacional del Partido Socialista Obrero Español, situada en la madrileña calle Ferraz. El mismo que ocupa José Luis Rodríguez Zapatero y en el que acude a trabajar cada día Gertrudis Alcázar, su secretaria personal.

“Dime qué guardas bajo llave y te diré qué temes”. La frase cobra hoy un significado especialmente incómodo para el hombre que ha ido dando lecciones de moralidad a todos los españoles desde su púlpito socialdemócrata. El expresidente del Gobierno socialista vuelve a situarse en el centro del foco judicial y mediático tras conocerse el contenido detallado de esa caja fuerte intervenida por la UDEF en uno de los registros vinculados a la investigación que le afecta.

Y lo hallado no parece precisamente compatible con la imagen de sobriedad política que durante años cultivó el antiguo líder del PSOE. "Hemos aprendido, entre los militantes, entre las compañeras, que ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho". Palabra del referente de este PSOE.

El Acta de Entrega y Registro elaborada por la Policía Nacional dibuja un escenario sorprendente: 103 joyas de alto valor, muchas de ellas piezas únicas y exclusivas. El inventario policial recoge 15 collares, 11 brazaletes, 8 anillos, 8 relojes y 41 pendientes, además de otras piezas ornamentales elaboradas con oro blanco y piedras preciosas de enorme valor.

Brillantes, zafiros, esmeraldas y rubíes aparecen descritos de forma reiterada en la documentación policial. Demasiados quilates para una simple colección doméstica. Demasiado lujo para encajar en el relato de una modesta herencia familiar.

Porque esa es precisamente una de las grandes dudas que sobrevuelan ya la investigación: ¿de dónde procede realmente este patrimonio joyero?

Nada de herencia, los expertos apuntan a Oriente Medio

Desde el entorno de Zapatero han salido rápidamente a tratar de apagar el fuego. El bombero habitual que suele estar detrás de la comunicación del expresidente socialista, quien le recomendó aparecer en ese vídeo grabado en su jardín a toda prisa nada más ser imputado, sacó la manguera a ver si podía apagar las llamas. "Es una herencia familiar". Solo los paniaguados le han dado credibilidad a esa versión. Les duró un minuto.

Sin embargo, fuentes del sector joyero consultadas tras conocerse parte del inventario aseguran que varias de las piezas descritas por la UDEF presentan características propias de la alta joyería procedente de Oriente Medio y de determinados mercados de lujo. Incluso, hay quien podría apuntar al entorno de alguna monarquía del Golfo. 

Qué curioso. Zapatero, petróleo; Venezuela, petróleo; Oriente Medio, petróleo; China, petróleo.

El tipo de engaste, la abundancia de piedras preciosas de gran tamaño y determinadas combinaciones de oro blanco con esmeraldas y rubíes son habituales en colecciones asociadas a clientes de altísimo poder adquisitivo. Y ahí emerge una pregunta políticamente devastadora: ¿quién regala este tipo de joyas a un expresidente del Gobierno español?.

Porque no se trata de simples obsequios institucionales. Algunas de las piezas descritas podrían alcanzar individualmente valores de decenas o incluso cientos de miles de euros. Tasadores especializados ya manejan cifras globales que podrían acercarse a los "cuatro millones de euros". La cuestión, por tanto, deja de ser estética o anecdótica. Pasa a ser jurídica y política.

¿Regalos, pagos, contrapestaciones?

La investigación abre inevitablemente un terreno extremadamente delicado: el de la posible contraprestación encubierta. ¿Qué relación mantenía Zapatero con los supuestos donantes de estas piezas? ¿Existían vínculos empresariales, diplomáticos o comerciales? ¿Estamos ante simples regalos personales o ante pagos en especie difíciles de rastrear fiscalmente? No son preguntas menores.

Especialmente si se tiene en cuenta el creciente peso internacional que el expresidente ha adquirido durante los últimos años como mediador, consultor, facilitador político y figura de interlocución con gobiernos extranjeros, especialmente en América Latina y Oriente Medio.

La acumulación de joyas de altísimo valor bajo llave introduce además otra derivada especialmente incómoda: la opacidad patrimonial.

Porque si las piezas pertenecían realmente al expresidente o a su entorno familiar, surge una cuestión elemental: ¿por qué nunca fueron declaradas públicamente? ¿Existía constancia administrativa de estos bienes? ¿Se notificó su posesión a las autoridades competentes?

Obligación de declarar todas esas joyas

El asunto adquiere todavía mayor relevancia porque la normativa española obliga a comunicar determinados regalos institucionales recibidos por altos cargos del Estado cuando exceden el carácter meramente protocolario o simbólico.

Patrimonio Nacional y los registros oficiales deben tener constancia de aquellos presentes que, por su valor, naturaleza o procedencia, no pueden considerarse obsequios privados ordinarios. No en vano, la ley obliga -desde 2013- a que los regalos institucionales pasen al patrimonio público.

Y aquí el volumen y características de las piezas incautadas resultan difíciles de compatibilizar con simples detalles diplomáticos. Porque nadie entrega decenas de joyas con brillantes, zafiros o rubíes como recuerdo inocente de una reunión institucional. Mucho menos cuando aparecen guardadas en una caja fuerte cuyo acceso requirió incluso la intervención policial especializada.

Ni los suyos se lo creen. Durante años, Zapatero construyó cuidadosamente una imagen pública de dirigente austero, ideológicamente comprometido y alejado de cualquier símbolo de ostentación. Precisamente por eso, el hallazgo resulta políticamente demoledor. Apunta a que judicialmente, también.

La fotografía que emerge de la investigación no es la de un expresidente retirado de la vida pública. Es la de un personaje rodeado de lujo silencioso, de relaciones opacas y de objetos de altísimo valor ocultos bajo llave, mientras la Justicia trata de reconstruir la red de intereses económicos y políticos que rodea sus actividades internacionales. Esto solo puede empeorar de aquí al día 2 de junio, fecha de su declaración en la Audiencia Nacional. Y Zapatero lo sabe. Como lo saben también sus dos hijas -Laura y Alba-. Y, por supuesto, su esposa: Sonsoles Espinosa.

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