Sánchez pierde todo el control del relato y del Congreso: se queda sin aliados y la legislatura está muerta

Pedro Sánchez afronta su momento más delicado tras perder el respaldo político de dos socios clave como Junts y PNV, que ya reclaman abiertamente un adelanto electoral. Aunque ambas formaciones descartan apoyar una moción de censura de PP y Vox, el Gobierno queda atrapado en una legislatura bloqueada y rodeado de escándalos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante un pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

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Pedro Sánchez tiene que afrontar desde ya una evidencia demoledora para La Moncloa: la legislatura entra en una fase de bloqueo total después de que Junts se haya sumado este viernes al PNV para reclamar un adelanto electoral. Dos socios que resultaron decisivos para sostener la investidura del líder socialista consideran agotado el recorrido político del Gobierno mientras los escándalos que rodean al PSOE siguen erosionando a Ferraz.

La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ha dejado clara la posición del partido de Carles Puigdemont al asegurar que no esperan “nada más que no sea” que Sánchez convoque elecciones. Una afirmación que llega apenas unos días después de que el presidente del PNV, Aitor Esteban, advirtiera de que la legislatura no debería completar su cuarto año y defendiera que el interés general pasa por devolver la palabra a las urnas. Coalición Canaria, Podemos y hasta Sumar están también en ese barco. Incluso Ione Belarra ha deslizado que apoyarían una moción de censura.

Nogueras ha rechazado además el argumento utilizado desde la izquierda sobre el supuesto riesgo de un Gobierno de PP y Vox. “Lo tiene que escoger la gente”, ha explicado en varias entrevistas televisivas, marcando distancia con la estrategia del miedo que intenta activar el PSOE.

Eso sí, tanto Junts como el PNV mantienen la misma línea roja: Vox. Por ello, ambas formaciones descartan apoyar una eventual moción de censura que pudiera llevar a Alberto Núñez Feijóo a La Moncloa. El escenario que se dibuja es el de una legislatura políticamente muerta pero sostenida artificialmente por Sánchez ante su negativa a convocar elecciones.

Desde el PP, la eurodiputada Alma Ezcurra ha sido la encargada este viernes de seguir presionando a los socios parlamentarios del PSOE y les ha instado a “levantar el teléfono” para decirle a Sánchez que “esto se ha acabado”. Además, ha advertido de que quienes quieran presentarse mañana como responsables de “limpiar la corrupción en España” no pueden “lavarse las manos hoy como Poncio Pilatos”.

Ezcurra ha insistido en el mensaje lanzado por Feijóo el día anterior, asegurando que el líder popular hará “todo lo posible” para propiciar un cambio de Gobierno. Sin embargo, ha evitado profundizar sobre una posible moción de censura y ha señalado que “no es momento de hablar de futuribles”.

Mientras tanto, en su aparición pública del día, Sánchez ha optado por refugiarse en los datos económicos y en un discurso de confrontación con los medios de comunicación. El presidente ha contrapuesto en X “el ruido mediático” a “la realidad de este país”, presumiendo de los últimos datos salariales conocidos.

En la misma línea se ha situado el ministro de Transportes, Óscar Puente, que ha cargado en un vídeo de 10 minutos contra el “panorama mediático” y ha acusado a determinados medios de intentar “derribar al Gobierno”. Puente también ha cuestionado el informe de la UDEF relacionado con el caso Zapatero y un contrato de ADIF, asegurando que vincularlo con una trama corrupta resulta “absurdo y ridículo”.

El Ejecutivo sigue rechazando de plano la posibilidad de adelantar las elecciones pese al creciente aislamiento parlamentario. El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha acusado al PP de utilizar “mañas” y “métodos no democráticos”, mientras que la ministra Mónica García ha intentado marcar distancias con el PSOE asegurando que en el espacio de Sumar hay “cero unidades de casos de corrupción”.

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Con Junts y PNV reclamando elecciones, el PP exigiendo responsabilidades y el PSOE encerrado en la resistencia, Sánchez encara una legislatura cada vez más difícil de sostener y sin una mayoría sólida que le permita gobernar con normalidad. Sin embargo, todo apunta a que se agarrará a su "Manual de resistencia" y al sillón de Moncloa hasta que no quede otra alternativa.