CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA
El PSOE pone un cortafuegos para intentar salvar a Sánchez, aunque su entorno ya está en llamas
Expertos juristas entienden que Pedro Sánchez acabará siendo citado en la causa en calidad de testigo, como mínimo. Si acabara imputado, al ser aforado, habría que pedir suplicatorio al Congreso de los Diputados. Y es ahí donde algunos expertos en la materia alertan.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, acorralados por la ponzoña de las cloacas mafiosas del PSOE.
"La documentación conocida hoy es una suma de comportamientos individuales de farsantes, oportunistas y resentidos que han usado el nombre del PSOE en vano y en falso, muy a pesar del PSOE". Con este párrafo arranca el comunicado que las cabezas pensantes de la sede socialista hicieron llegar a las 19:31 de la tarde de este miércoles a los periodistas que habitualmente cubren información del Partido Socialista Obrero Español.
A renglón seguido, vuelven a repetir la misma idea -parida realmente en el ala oeste del Palacio de la Moncloa-: "Una suma de comportamientos individuales intolerables que han pretendido legitimarse utilizando el nombre del Partido Socialista en beneficio propio".
Es evidente que la estrategia pasa ahora por cavar un cortafuegos, tratando de evitar que este incendio incontrolado siga arrasando todo a su paso. Resulta curioso que las llamas se hayan originado en los bajos fondos del 'sanchismo', que ya han reventado a la altura del número 70 de la madrileña calle Ferraz. Entre el cartel del puño y la rosa y el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero hay ahora mismo un géiser de lodazal, ponzoña, excrementos y porquería. Las cloacas han alcanzado, por supuesto, la sede oficial de la presidencia del Gobierno.
Tratar de encapsular la mafia 'sanchista' en Santos Cerdán y Leire Díez es el objetivo final. Sin embargo, además de que el primero era la mano derecha de Pedro Sánchez y la segunda era la mano derecha de la mano derecha de Pedro Sánchez, hay otro nombres propios que desmontan esta teoría.
Antonio Hernando, al lado de Sánchez en Moncloa
Antonio Hernando, ahora secretario de Estado de Telecomunicaciones, se sentó a la mesa en la sede nacional del partido junto a Leire Díez y Santos Cerdán, horas después de la tramposa carta del Presidente del Gobierno a la ciudadanía. En ese momento, Hernando era el director adjunto del Gabinete de Presidencia en la Moncloa. Hubo 21 encuentros más con Leire Díez en los que él participó. Casualmente, Hernando es el marido de Anabel Mateos, adjunta a la Secretaría de Organización del PSOE.
Por si fuera poco, al cónclave del periodo de reflexión de un presidente enamorado en el que se citaron Cerdán, Hernando y Leire Díez acudió también Ion Antolín -primero, secretario de Estado de Comunicación, después responsable de Comunicación del PSOE. Juan Francisco Serrano, diputado del PSOE y muy cercano a Santos Cerdán, estaba sentado allí. El empresario Javier Pérez Dolset también tenía silla.
"Si en algún momento, detectamos un responsable identificable o un perjuicio para el partido, tomaremos las decisiones judiciales pertinentes". Es el aviso que se incluye en el comunicado que difunde el PSOE. Sabiendo ahora que la UCO sitúa a la directora gerente de la PSOE, Ana María Fuentes, como la personada encargada de “falsear dos notas de encargo profesional”, cómo es posible que siga en su cargo.
¿Por qué el PSOE o, incluso, el propio Pedro Sánchez no emprenden acciones legales contra Leire Díez o contra Santos Cerdán?
"El partido ya actuó hace tiempo contra varias de las personas mencionadas en las diligencias. Y conviene remarcarlo: el PSOE actúa. Siempre lo ha hecho", incluyen también en su reacción a los periodistas. No obstante, hay que aclarar que en el caso de Santos Cerdán y de Leire Díez, el PSOE no hizo nada contra ellos. Es más, ambos se dieron de baja del partido. Esto implica que cuando soliciten el reingreso podrían volver a tener el carnet del PSOE.
Marlaska y la directora de Guardia Civil implican a Sánchez
Y si los implicados del PSOE hasta ahora en esta corrupción echan por tierra la estrategia de situar un cortafuegos alrededor del presidente del Gobierno, el papel de Fernando Grande Marlaska y de Mercedes González, directora de la Guardia Civil, arruinan las intenciones de Pedro Sánchez, a la hora de intentar vender que todo esto no le alcanza.
"Desde la Guardia Civil se negó cualquier conversación o cualquier visita de la persona, de Leire (Díez), a la directora de la Guardia Civil". Palabras del ministro del Interior pronunciadas en el Congreso de los Diputados, antes incluso de conocerse el sumario del 'caso de las cloacas del PSOE'.
Este jueves, cuando la trama mafiosa en torno al presidente del Gobierno ya ha quedado al descubierto gracias a la investigación de la Unidad Central Operativa de la Guardia, Fernando Grande-Marlaska no solo no se muerde la lengua, ni rectifica, es que continúa con su huída hacia adelante hasta que alguien le pare -Sánchez no lo hará porque conoce todos sus secretos-.
"No he conocido ninguna actuación para menoscabar el trabajo de la UCO. Si lo hubiera sabido, hubiera actuado". Por si fuera poco, ha calificado de "actuación ejemplar" el trabajo de la directora general de la Guardia Civil.
Al margen de las palabras de Marlaska, la realidad es que la UCO sostiene que la exmilitante socialista Leire Díez mantuvo al menos tres encuentros con la directora del Instituto Armado, Mercedes González, para que "iniciara actuaciones administrativas" contra los propios agentes investigadores.
También alude a presuntas presiones ejercidas por la cúpula de la Guardia Civil desde la etapa en la que Leonardo Marcos era director general del Instituto Armado, ya que este último se quejó de que un informe judicial sobre David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, era "totalmente prospectivo y malintencionado".
Además, señalan a informaciones reservadas abiertas a agentes de la UCO y reuniones en las que el director adjunto operativo (DAO), teniente general Manuel Llamas, les habría pedido que en los procedimientos que tuvieran "afectación política no se fuese proactivo" y que "se pusieran de perfil", debiendo ser la autoridad judicial quien tomase la iniciativa.
"Que me conste a mí, desde luego que no"
¿Ha realizado algún trabajo Leire Díez para el PSOE?", pregunta el senador de Bildu, Gorka Elejabarrieta, a Pedro Sánchez en la comisión de investigación del Senado. "Que me conste a mí, desde luego que no". "Que me conste a mí, desde luego que no". Lo repite el todavía jefe del Ejecutivo. ¿Hasta cuándo?
Expertos juristas entienden que Pedro Sánchez acabará siendo citado en la causa en calidad de testigo, como mínimo. Si acabara imputado, al ser aforado, el Tribunal Supremo tendría que pedir suplicatorio al Congreso de los Diputados. Y es ahí donde algunos expertos en la materia alertan.
Una votación del hemiciclo a favor de no conceder el suplicatorio del secretario general del PSOE haría que el también jefe del Ejecutivo nunca tuviera que volver a dar explicaciones ante la Justicia por este asunto. Ni en ese momento, ni en el futuro. ¿Qué estaría dispuesto de entregar Pedro Sánchez a sus socios, a cambio de no dejarle caer en mano de los tribunales?.