Un preso intenta fugarse de la cárcel mientras se disparan las intoxicaciones por los “papeles tóxicos”

La prisión de Algeciras vuelve a estar en el centro de la polémica tras un intento de fuga protagonizado por un interno con problemas psiquiátricos. El incidente coincide con la creciente preocupación por la entrada de drogas sintéticas en papel, un fenómeno que ya ha provocado decenas de intoxicaciones y varias muertes entre los reclusos.

Interior de la prisión de Botafuegos.Europa Press

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La prisión de Botafuegos, en Algeciras (Cádiz), ha vuelto a situarse en el foco de la actualidad penitenciaria tras el intento de fuga protagonizado por un interno de 21 años de origen marroquí que fue localizado caminando por el tejado del centro antes de intentar saltar el perímetro de seguridad.

Los hechos ocurrieron hace unos días, cuando funcionarios del establecimiento detectaron la presencia del recluso en una zona restringida de la prisión. De inmediato se activaron los protocolos de seguridad, se realizó un recuento extraordinario para identificar al interno y se alertó a la Guardia Civil, que desplegó un dispositivo de vigilancia en el exterior del recinto.

La intervención concluyó a última hora de la tarde, cuando agentes de la Benemérita lograron interceptar y detener al preso en el momento en que pretendía abandonar el recinto penitenciario.

Según fuentes penitenciarias, el interno presenta problemas de salud mental y toxicomanías, estaba siendo tratado por especialistas en la enfermería del centro y recibía medicación psiquiátrica en dosis elevadas. Además, contaba con antecedentes disciplinarios y una trayectoria penitenciaria considerada desfavorable.

La dirección de la prisión había solicitado para él un régimen de vida más restrictivo debido a sus dificultades de adaptación al régimen ordinario. Sin embargo, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias rechazó la propuesta al considerar que no era necesaria, por lo que permanecía alojado en la enfermería.

Preocupación por la seguridad en Botafuegos

El intento de fuga se produce en un contexto especialmente delicado para la prisión algecireña, que en los últimos meses ha afrontado diversos incidentes relacionados con el consumo de sustancias estupefacientes dentro del centro.

Durante la pasada Semana Santa, los servicios sanitarios tuvieron que intervenir tras el desvanecimiento de un recluso que había consumido los denominados “papeles tóxicos”, unas hojas impregnadas con sustancias sintéticas que posteriormente son troceadas y fumadas mezcladas con tabaco.

El interno perdió la consciencia después de sufrir vómitos y tuvo que ser estabilizado por los sanitarios. Durante la actuación se le intervinieron siete hojas impregnadas con sustancias tóxicas.

Días después, la situación volvió a repetirse. Los funcionarios activaron en cuatro ocasiones el denominado código 5, el protocolo de emergencia que se utiliza cuando la vida de un preso corre peligro. En una sola jornada, quince internos tuvieron que ser atendidos en la enfermería por intoxicaciones relacionadas con estas sustancias. Uno de ellos fue trasladado a un hospital y otro tuvo que ser aislado debido a su comportamiento extremadamente violento.

Una droga difícil de detectar

Los llamados “papeles tóxicos” constituyen actualmente una de las principales preocupaciones de los responsables penitenciarios. Se trata de hojas de papel aparentemente normales impregnadas con compuestos sintéticos que pueden incluir anfetaminas, ketamina, cannabinoides sintéticos e incluso fentanilo.

La sustancia es incolora e inodora, lo que facilita su introducción en las cárceles a través de cartas, dibujos o fotografías familiares. Posteriormente, los internos recortan pequeñas tiras de papel y las consumen fumándolas.

Fuentes penitenciarias advierten de que los efectos son impredecibles, especialmente entre reclusos que reciben tratamientos con metadona o medicación psiquiátrica. Las consecuencias pueden ir desde intoxicaciones graves y pérdidas de consciencia hasta insuficiencias respiratorias potencialmente mortales.

La denuncia de Acaip

El sindicato Acaip lleva años alertando sobre la expansión de este fenómeno en las prisiones españolas. Según sus datos, durante 2025 fallecieron tres internos en Botafuegos por causas relacionadas con el consumo de estas sustancias y más de cuarenta presos tuvieron que ser atendidos en la enfermería del centro.

En los primeros meses de 2026, la cifra de afectados se aproxima ya a los cuarenta internos, de los cuales dos han requerido traslado hospitalario.

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Desde la organización sindical reclaman medidas urgentes para frenar la entrada de estas sustancias en los centros penitenciarios y recuerdan que la seguridad y la protección de trabajadores e internos dependen de una respuesta eficaz por parte de Instituciones Penitenciarias.