Sumar busca líder entre ruinas y Martínez Barbero ya se deja querer: “Hay cargos a los que no se puede decir no”

La portavoz parlamentaria evita confirmar si dará el paso en la asamblea del 11 de julio, pero abre la puerta a encabezar el partido si la organización lo decide “colectivamente”

La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez,

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Sumar continúa su particular vía crucis interno. Mientras el espacio político impulsado por Yolanda Díaz trata de recomponerse tras meses de desgaste, dimisiones y enfrentamientos orgánicos, la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, ha dejado este jueves una frase que suena menos a desmentido que a candidatura en diferido: “Hay decisiones y cargos que uno no pide, pero a los que uno no puede decir que no”.

La dirigente de Sumar, en declaraciones a TVE recogidas por Europa Press, ha evitado confirmar si aspira a liderar la formación en la próxima asamblea general del partido, prevista para el 11 de julio. Sin embargo, lejos de cerrar la puerta, la ha dejado entreabierta con el habitual lenguaje de los equilibrios internos: todo dependerá, ha venido a decir, de lo que decida la “colectividad”.

“Si tú estás comprometido con una organización, estás comprometido”, afirmó Martínez Barbero, en una respuesta que alimenta las quinielas internas sobre el futuro liderazgo de Movimiento Sumar. La frase llega en plena cuenta atrás para una asamblea que no se celebrará precisamente en un clima de tranquilidad.

Una asamblea para apagar un incendio

Movimiento Sumar afronta el 11 de julio su tercera asamblea general en apenas tres años. El objetivo oficial es renovar la dirección y marcar un nuevo rumbo político. El objetivo real, mucho más urgente, es intentar contener una crisis que ha dejado al partido tocado y con una imagen de descomposición difícil de maquillar.

La última sacudida llegó con la dimisión de Laura Moreno como secretaria de Organización. Su salida no fue una renuncia discreta, sino un portazo con acusaciones muy duras hacia la actual coordinadora general, Lara Hernández. Moreno denunció falta de respeto, tensiones internas y reveló que sobre Hernández pesaba una investigación interna por presunto trato vejatorio a trabajadores.

El episodio ha terminado de abrir en canal a un partido que nació prometiendo una nueva forma de hacer política y que, apenas unos años después, se enfrenta a los mismos males que decía venir a combatir: luchas de poder, guerras internas, dimisiones, bloques enfrentados y una dirección cuestionada.

Martínez Barbero, en las quinielas

De momento no hay ninguna candidatura oficial registrada para liderar Sumar. El plazo para presentarlas termina el 30 de junio, aunque las candidaturas definitivas deberán publicarse el 5 de julio, tras el periodo previsto para correcciones y subsanaciones.

En ese contexto, el nombre de Verónica Martínez Barbero gana peso dentro de la organización. También aparece en las quinielas el de Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales. Dos perfiles que podrían disputar o encabezar una nueva etapa en un partido obligado a decidir si quiere seguir siendo una marca útil para la izquierda o convertirse en otro experimento fallido del espacio situado a la izquierda del PSOE.

La portavoz parlamentaria ha insistido en que este tipo de decisiones deben adoptarse de manera colectiva. “Lo que hay que adoptar es la mejor decisión, la que la colectividad piense que es la mejor decisión para marcar ese rumbo cara al futuro”, señaló.

Sumar, atrapado en su propio laberinto

El problema para Sumar es que ya no basta con cambiar nombres. La formación llega a su asamblea entre dudas sobre su liderazgo, con una estructura interna dañada y con la necesidad de demostrar que sigue teniendo proyecto más allá de sobrevivir como socio minoritario del Gobierno.

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La salida de Yolanda Díaz de la primera línea orgánica dejó un vacío que la actual dirección no ha logrado llenar. Y ahora, con el partido en plena crisis, Martínez Barbero aparece como posible solución de emergencia: una portavoz que no confirma sus aspiraciones, pero que tampoco las niega.