Raúl Morodo, la pieza clave que conecta a Zapatero, Bono y la Venezuela de Hugo Chávez
Embajador en Caracas, dirigente histórico del PSP y estrecho colaborador de José Bono, Raúl Morodo fue durante años uno de los principales interlocutores españoles con el chavismo. Su trayectoria ayuda a reconstruir una relación política que vuelve a estar bajo el foco.

Raúl Morodo.
José Luis Rodríguez Zapatero está en el punto de mira de la Justicia española por el rescate a la aerolínea venezolana Plus Ultra. El que fuera presidente del Gobierno de España entre 2004 y 2011 es una figura que durante años ha estado vinculada al régimen chavista en Venezuela. Investigaciones de Estados Unidos han situado al líder socialista en una complicada situación. Una realidad que, irónicamente, le une al que fue su competidor en las primarias del año 2000 para liderar el PSOE: José Bono. El albaceteño también está ahora en el punto de mira por su relación con República Dominicana y por el interés mostrado por las autoridades estadounidenses.
Los nombres de ambos dirigentes socialistas han acabado unidos a distintas informaciones que están cuestionando su imagen. Sin embargo, hay una figura clave en las relaciones de ambos con Venezuela: Raúl Morodo, un clásico de la política española desde los años de la Transición. Nacido en Madrid en 1946, conoció a José Bono en los años setenta, cuando España iniciaba el tránsito del franquismo a la democracia. Ambos unieron su destino político a Enrique Tierno Galván, por entonces una de las principales referencias intelectuales del antifranquismo y fundador del Partido Socialista Popular (PSP), formación en la que militarían Morodo y Bono.
Ambos se convirtieron en las figuras más importantes del partido, llegando Bono a ocupar la Secretaría de Organización. Fue también en aquellos años cuando conoció a su esposa, Ana Rodríguez Mosquera, igualmente militante en la formación socialdemócrata que presidía "El Viejo Profesor". Morodo, por su parte, llegó a ser secretario general del PSP.
Morodo y Bono unieron así su trayectoria en un momento clave de la política española junto a uno de los grandes referentes de la Transición. Sin embargo, los cambios políticos modificarían el rumbo de ambos. Bono fue el encargado de negociar la integración del PSP en el PSOE de Felipe González. Los términos de aquellas negociaciones no fueron del agrado de Tierno Galván, que en sus memorias, Cabos sueltos, ofreció una visión muy crítica del papel desempeñado por Bono durante el proceso.
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Mientras el político de Salobre se convirtió en el primer presidente de Castilla-La Mancha en 1983, Raúl Morodo centró su actividad en Hispanoamérica. Su trayectoria universitaria le permitió tejer una amplia red de contactos e influencia en países como Venezuela.
Zapatero entra en escena
El año 2004 resulta clave para la conexión entre Bono, Zapatero y Morodo. Ese año, el leonés se convirtió en presidente del Gobierno y decidió incorporar a su Ejecutivo al que había sido uno de sus rivales más duros en las primarias celebradas cuatro años antes. José Bono abandonó la Presidencia de Castilla-La Mancha, desde donde nunca había dejado de ser uno de los dirigentes más mediáticos e influyentes del PSOE.

El expresidente del Congreso y exministro, José Bono
Bono asumió la cartera de Defensa, de la que dependía el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y situó a personas de su confianza en puestos clave, como Alberto Sáiz al frente de los servicios secretos españoles. En ese contexto, el viejo amigo de Bono, Raúl Morodo, fue nombrado embajador de España ante el Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, un puesto estratégico para las relaciones bilaterales.
Aunque el nombramiento generó cierta polémica en el ámbito diplomático al tratarse de una persona ajena a la carrera diplomática, Zapatero, con el respaldo de Bono, mantuvo a Morodo al frente de la Embajada en Caracas.

Chávez, Morodo y José Bono
Chávez estableció una buena relación con el jefe de la legación diplomática española. Esa conexión resultó especialmente relevante en 2007, durante la crisis diplomática originada en la Cumbre Iberoamericana tras el célebre "¿Por qué no te callas?" pronunciado por el rey Juan Carlos I contra el mandatario venezolano. Morodo desempeñó un papel importante para rebajar la tensión entre ambos dirigentes. Aquella crisis terminó dando paso a un acercamiento que se escenificó meses después con una visita de Hugo Chávez al rey en Mallorca. Poco después, Morodo abandonó la Embajada en Caracas.
Armas para Venezuela
Uno de los episodios más relevantes de aquella etapa fue la venta de material militar español a Venezuela. Durante el mandato de Bono al frente del Ministerio de Defensa, España cerró un contrato valorado en torno a 1.700 millones de euros que incluía patrulleras oceánicas y aviones de transporte militar.
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El entonces ministro defendió públicamente la operación asegurando que se trataba de material defensivo y plenamente legal. Sin embargo, la negociación despertó una fuerte inquietud en Washington, que terminó bloqueando la exportación de determinados componentes tecnológicos estadounidenses incorporados a los aviones al considerar que la operación reforzaba la posición estratégica del Gobierno de Chávez.
Desde la Embajada española en Caracas, Morodo desempeñó un papel relevante en aquellas gestiones. Su cercanía al entorno chavista facilitó las conversaciones políticas, ayudó a resolver tensiones diplomáticas y permitió mantener una interlocución directa con el Gobierno venezolano. El propio Chávez llegó a citar públicamente tanto a Bono como a Morodo entre sus interlocutores de confianza dentro del socialismo español.
Incluso después de abandonar el Ministerio de Defensa, Bono mantuvo contactos con Venezuela, algunos de carácter discreto y otros en el marco de visitas no oficiales, en las que Morodo siguió apareciendo como un interlocutor habitual gracias a su influencia política en Caracas.
Condenado por la Audiencia Nacional
Con el paso del tiempo, la figura de Raúl Morodo quedó marcada por la investigación sobre fondos procedentes de la petrolera estatal venezolana PDVSA. La Audiencia Nacional terminó condenándolo por un delito de blanqueo de capitales dentro de una trama relacionada con pagos millonarios recibidos tras abandonar la Embajada de España en Venezuela.

Zapatero, junto al exembajador socialista en Caracas, Raúl Morodo.
Aunque esos hechos se produjeron con posterioridad a la etapa de Bono en el Gobierno y el exministro nunca ha sido investigado ni acusado en ese procedimiento, el caso volvió a poner el foco sobre las relaciones políticas construidas durante aquellos años entre dirigentes socialistas españoles y el entorno chavista.
En los últimos tiempos, además, el interés internacional por aquellas conexiones ha aumentado. Estados Unidos ha solicitado información sobre la actividad y las relaciones de José Bono con Venezuela, según distintas informaciones publicadas en los últimos meses. Ese interés, por el momento, se sitúa en un plano informativo y no implica la existencia de acusaciones formales contra el exministro.