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Pamplona se queda sin huecos en un encierro de vértigo: cornada, intervención policial y carrera de 2 minutos y 26 segundos

Los Cebada Gago han completado un encierro vertiginoso y muy compacto. El parte provisional recoge tres incidencias atendidas en los puestos sanitarios, entre ellas un puntazo en el brazo sufrido por un guipuzcoano de 23 años,

Segundo encierro de los Sanfermines de 2026, a 8 de julio de 2026, en Pamplona, Navarra

Segundo encierro de los Sanfermines de 2026, a 8 de julio de 2026, en Pamplona, NavarraEuropapress

Patricia Rodríguez Corchado

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Los Cebada Gago han cambiado este miércoles el guion que habían escrito hace apenas un año en las calles de Pamplona. Frente al encierro largo, roto y angustioso de 2025, la ganadería gaditana ha completado esta vez una carrera vertiginosa de 2 minutos y 26 segundos, con los seis toros avanzando muy agrupados y dejando escasos huecos para unos corredores obligados a pelear cada metro.

El segundo encierro de los Sanfermines de 2026 ha sido breve, pero no sencillo. La principal dificultad no ha estado en la presencia de toros rezagados, sino en la velocidad de la manada y en la enorme densidad de mozos dentro del recorrido. Desde Santo Domingo hasta la plaza, los animales han corrido prácticamente envueltos por corredores, provocando numerosas caídas, empujones y situaciones de peligro.

La carrera ha dejado el primer herido por asta de estas fiestas. Se trata de un guipuzcoano de 23 años que ha sufrido un puntazo en un brazo en el tramo de Telefónica. El joven ha sido atendido inicialmente en el puesto sanitario y posteriormente trasladado al Hospital Universitario de Navarra para valorar la lesión.

El parte provisional recoge tres incidencias atendidas en los puestos sanitarios. Además del corredor herido por asta, en la plaza de toros se ha atendido a una persona con una contusión y a otra con una hemorragia no masiva causada por una caída. Ninguno de los corredores hospitalizados después del primer encierro del martes permanece ingresado.

Una manada compacta desde Santo Domingo

Los seis toros de Herederos de José Cebada Gago han abandonado los corrales de Santo Domingo con fuerza después del lanzamiento del cohete de las ocho de la mañana. Desde los primeros metros, la manada ha avanzado muy agrupada, acompañada de cerca por los cabestros y rodeada por una gran cantidad de corredores.

La subida por Santo Domingo ha estado marcada por la falta de espacio. Los mozos apenas han podido completar carreras largas y muchos han tenido que apartarse rápidamente ante el empuje conjunto de los animales. Se han registrado algunas caídas, aunque los toros han mantenido su trayectoria sin detenerse ni fijarse de manera prolongada en quienes permanecían en el suelo.

La manada ha alcanzado la Plaza Consistorial todavía unida y ha afrontado el tramo de Mercaderes manteniendo un ritmo elevado. Tampoco en la curva de entrada a Estafeta se han producido grandes resbalones ni choques que rompieran el grupo.

En Estafeta, los toros se han estirado ligeramente y varios corredores han conseguido situarse durante unos metros delante de las astas. Sin embargo, la enorme cantidad de participantes ha convertido el tramo en una lucha constante por encontrar un hueco. Las carreras han sido cortas y muy disputadas, con numerosos mozos intentando abrirse paso entre los animales y el resto de corredores.

Un toro negro ha ido ganando terreno hasta colocarse al frente de la manada y ha marcado el ritmo durante buena parte del tramo final. Los animales han continuado juntos hacia Telefónica, donde se ha producido el puntazo sufrido por el joven guipuzcoano.

La manada ha entrado en el coso sin detenerse y ha alcanzado rápidamente la zona de chiqueros. El reloj se ha parado en 2 minutos y 26 segundos, una duración muy inferior a la del encierro protagonizado por esta misma ganadería en 2025, cuando un toro rezagado prolongó la carrera hasta los 5 minutos y 22 segundos.

Cebada Gago procede de Medina Sidonia, en Cádiz, y es una de las ganaderías más veteranas y temidas de los Sanfermines. Sus toros se caracterizan por su movilidad y por la posibilidad de fijarse en los corredores cuando se separan de la manada. En esta ocasión, sin embargo, los animales han mantenido la formación y el principal peligro ha venido de la velocidad y de la falta de espacio.

Los seis toros serán lidiados esta tarde en la Plaza de Toros de Pamplona por David Galván, Román y Manuel Diosleguarde.

Gafas con cámara dentro del recorrido

La mañana también ha dejado una intervención policial antes del comienzo de la carrera. Los agentes han localizado dentro del recorrido a una persona que portaba unas gafas equipadas con un sistema de grabación.

La normativa prohíbe participar en el encierro con teléfonos móviles, cámaras o cualquier dispositivo destinado a captar imágenes. La restricción afecta también a las gafas inteligentes o a cualquier aparato que permita grabar desde el interior del trazado.

La prohibición busca evitar distracciones y conductas que puedan poner en peligro tanto al usuario del dispositivo como al resto de corredores. En una carrera tan rápida y multitudinaria, cualquier movimiento condicionado por la intención de obtener imágenes puede provocar caídas o alterar la trayectoria de otras personas.

La persona interceptada se expone a una sanción administrativa de entre 601 y 6.000 euros, dependiendo de la calificación de la infracción y del riesgo generado.

El segundo encierro de los Sanfermines ha dejado así una carrera corta, rápida y aparentemente ordenada en el comportamiento de los toros, pero especialmente complicada para los corredores. En solo 2 minutos y 26 segundos, los Cebada Gago han convertido las calles de Pamplona en un recorrido sin apenas espacio para respirar.

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