Sánchez desafía a la OTAN: presume de ser un "aliado con principios" pese a rechazar el 5% en Defensa
El presidente sostiene en Ankara que España cumple con sus compromisos militares y promete no recortar «ni un centímetro» del Estado del bienestar para atender las exigencias de la Alianza

Foto de familia de la cena oficial que ofrece el presidente de la República de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a los participantes en la Cumbre de la OTAN
Pedro Sánchez ha llegado a la segunda jornada de la cumbre de la OTAN en Ankara dispuesto a defender que España no necesita aceptar todas las exigencias económicas de sus socios para ser un aliado fiable. En pleno debate sobre el reparto del gasto militar, el presidente del Gobierno pretende presentar al país como un «aliado que cumple y lidera con principios», pese a mantener su negativa a elevar hasta el 5% del PIB la inversión en Defensa.
El jefe del Ejecutivo trasladará a los 32 líderes de la Alianza que España está cumpliendo tanto sus compromisos presupuestarios como los objetivos de capacidades militares. Moncloa sostiene que el gasto español en Defensa se ha consolidado alrededor del 2% del PIB y que el país puede aportar las capacidades solicitadas por la OTAN sin alcanzar el porcentaje reclamado por Donald Trump.
Sánchez reivindicará además el «cariz europeo» de la organización, la unidad entre los aliados y la necesidad de mantener una visión global de la seguridad. Dentro de ese denominado enfoque de 360 grados, España quiere que la OTAN preste una atención especial al flanco sur, una de las prioridades tradicionales de la política exterior y de defensa española.
El presidente también defenderá la continuidad del apoyo a Ucrania. El Gobierno asegura que España se encuentra entre los ocho principales contribuyentes de la Alianza en ayuda a Kiev, con 3.795 millones de euros destinados desde el inicio de la invasión rusa a gran escala y más de 9.000 militares ucranianos formados en territorio español.
"Sin recortar un centímetro"
Antes de comenzar la jornada central de la cumbre, Sánchez dejó clara su posición a través de las redes sociales. España, afirmó, seguirá cumpliendo «con las capacidades que exige la Alianza», pero lo hará «sin recortar un centímetro» del Estado del bienestar.
La declaración resume la estrategia con la que Moncloa trata de responder a las presiones internacionales: aceptar los objetivos militares concretos, pero rechazar que todos los países deban alcanzar obligatoriamente un gasto equivalente al 5% de su economía. RTVE ya había avanzado que Sánchez defendería expresamente en Ankara que España no elevará su inversión hasta ese porcentaje.
La posición española vuelve a situar a Sánchez frente a Donald Trump, que durante el último año ha criticado reiteradamente a España por considerar insuficiente su aportación. Washington ha llegado a expresar su «decepción» con el Gobierno español tanto por su negativa a aumentar el gasto como por sus decisiones sobre el uso de las bases militares de Rota y Morón.
Pese a esa tensión, no ha trascendido que Sánchez y Trump mantuvieran una conversación durante la cena de gala ofrecida por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. El líder socialista sí habló con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Sánchez compartió mesa con los primeros ministros de Canadá, Mark Carney; Polonia, Donald Tusk; Finlandia, Petteri Orpo; y con el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung. Fuentes gubernamentales describieron la velada como una cena marcada por un ambiente «cordial» y de «compañerismo».