Monólogo en Onda Cero
Alsina señala la doble vara del Gobierno y retrata a Puente como el ministro del insulto
El periodista critica la frase “cateta” de Rajoy sobre Francia, pero carga contra el oportunismo de Albares y el nuevo exabrupto del titular de Transportes

Carlos Alsina
Carlos Alsina ha aprovechado la polémica por el comentario de Mariano Rajoy sobre la selección francesa para lanzar una crítica mucho más amplia contra el Gobierno de Pedro Sánchez, su doble vara de medir y el estilo incendiario de Óscar Puente.
El director de Más de uno calificó la ocurrencia del expresidente de “prejuicio simplón y cateto” y recordó que el escándalo ha alcanzado dimensión internacional precisamente porque quien la pronunció fue un antiguo presidente del Gobierno.
Sin embargo, Alsina puso el foco en la reacción de Moncloa, que ha encontrado en el episodio una nueva oportunidad para atacar al PP y desviar la atención de sus propios problemas.
Albares, Rajoy y el silencio ante Zapatero
El periodista ironizó con la exigencia del ministro José Manuel Albares a Alberto Núñez Feijóo para que desautorice públicamente a Rajoy.
“Es como exigir a Sánchez que desautorice a Zapatero por ocultar joyas”, señaló Alsina, antes de recordar las múltiples ocasiones en las que Albares evitó censurar al expresidente socialista por sus defensas del régimen venezolano y del chavismo.
La conclusión es evidente: el Gobierno exige responsabilidades al líder del PP por las palabras de un antecesor, pero nunca aplica ese mismo criterio a Pedro Sánchez cuando el protagonista es José Luis Rodríguez Zapatero.
Puente vuelve a la descalificación
Alsina también cargó contra Óscar Puente, que respondió a la polémica llamando a Rajoy “zoquete postfranquista corrupto”.
“De los autores de ‘nosotros no insultamos’ llega esta nueva entrega del ministro con el gatillo más rápido”, ironizó el periodista.
El titular de Transportes trató después de justificar su lenguaje recurriendo al significado de la palabra en el diccionario, una defensa que Alsina desmontó con sarcasmo: llamar a alguien torpe, ignorante y de entendimiento lento no se convierte en un homenaje a la Real Academia.
El monólogo dejó así retratado el funcionamiento habitual del Ejecutivo: aprovechar cualquier polémica del adversario, exigir rectificaciones que nunca reclama a los suyos y dejar que Óscar Puente convierta el insulto en una herramienta más de la acción de Gobierno.