Edmundo Bal, el abogado de Manuel Llamas que levantó Cree para entregar después las llaves del partido
El antiguo dirigente de Ciudadanos ejerció como presidente fundacional y provisional de la formación nacida alrededor de Nexo, pero no compitió por entrar en su dirección definitiva al regresar a la Abogacía del Estado.
Edmundo Bal presentó Cree Cataluña en las puertas de la Generalitat 23 de Noviembre 2024
La designación de Edmundo Bal como abogado de Manuel Llamas ha devuelto a la primera línea a uno de los juristas con mayor recorrido político de los últimos años. El antiguo portavoz parlamentario de Ciudadanos es el representante del director adjunto operativo de la Guardia Civil en la investigación abierta por las actuaciones realizadas contra agentes de la Unidad Central Operativa dentro del denominado caso Leire.
Bal no ha sido contratado personalmente por Llamas como abogado privado. El DAO se ha acogido a la asistencia de los servicios jurídicos públicos y la Abogacía General del Estado ha confiado su defensa a uno de sus letrados especializados en materia penal. La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, también investigada en la causa, ha optado, en cambio, por designar a un abogado particular.
No se trata exactamente de un abogado de oficio en el sentido habitual de la expresión, reservado para quienes solicitan justicia gratuita. Bal actúa como abogado del Estado en representación de un alto cargo de la Administración investigado por decisiones adoptadas presuntamente durante el ejercicio de sus funciones.
La explicación formal de su presencia junto a Llamas está, por tanto, en su regreso a la Abogacía del Estado. Sin embargo, su designación ha recuperado una etapa política menos conocida que no terminó con la desaparición parlamentaria de Ciudadanos.
Después de abandonar el partido naranja, Edmundo Bal participó en la creación de Nexo, una plataforma impulsada por antiguos cargos y miembros de Ciudadanos que buscaban mantener vivo un espacio político liberal, reformista y de centro. Nexo no nació inicialmente como una formación electoral convencional, sino como un lugar de reflexión y elaboración de propuestas, más cercano a un laboratorio de ideas o think tank.
Bal fue una de las principales figuras de aquella plataforma y asumió su presidencia durante la fase inicial. Nexo trataba de reunir a quienes habían quedado políticamente huérfanos tras el hundimiento de Ciudadanos, pero sin convertirse desde el primer momento en una réplica directa del partido naranja.
De ese entorno surgió posteriormente Cree, ya concebido como un partido político con capacidad para presentarse a las elecciones. Bal participó en su fundación y ejerció como presidente durante la puesta en marcha de la organización.
Su papel, no obstante, fue fundacional y provisional. No había sido elegido todavía por una dirección definitiva ni por una votación ordinaria de los afiliados. Se convirtió en la cara visible encargada de acompañar el salto desde Nexo, entendido como espacio de pensamiento y debate, hasta una estructura política con órganos internos y vocación electoral.
Bal aportó a Cree su notoriedad como antiguo diputado, su experiencia institucional y su perfil de abogado del Estado. Durante aquellos primeros meses respaldó públicamente el proyecto, intervino en sus principales actos y participó en la construcción de las primeras organizaciones territoriales.
La formación concurrió a las elecciones europeas de junio de 2024 dentro de la candidatura Cree en Europa. Bal no encabezó aquella lista. El partido tampoco logró representación y obtuvo un resultado muy reducido, pero continuó intentando ampliar su presencia territorial.
Cataluña, el gran escaparate de su presidencia provisional
Uno de los actos que mejor retrata el protagonismo asumido por Bal durante la fase fundacional se celebró el 23 de noviembre de 2024 en Barcelona. Cree eligió la plaza de Sant Jaume, ante el Palau de la Generalitat, para presentar públicamente a los integrantes de su organización en Cataluña.
La convocatoria reunió a cerca de un centenar de personas y estuvo encabezada por Bal, que todavía figuraba como presidente de la formación. El emplazamiento buscaba transmitir un mensaje político inequívoco: Cree pretendía iniciar su implantación catalana frente a una de las principales sedes institucionales de la comunidad y reivindicando su permanencia dentro del marco constitucional.
Bal defendió que no existía un escenario más simbólico para comenzar la andadura del partido en Cataluña que la plaza situada frente a la Generalitat. Presentó a Cree como una fuerza comprometida con una Cataluña constitucional y alejada del proyecto independentista.
El antiguo portavoz de Ciudadanos consideró que la etapa más intensa del separatismo había perdido fuerza, aunque advirtió de que el nacionalismo no había desaparecido. Su diagnóstico era que una parte considerable del electorado catalán continuaba esperando una alternativa moderada y verdaderamente situada en el centro.
Aquella apuesta permitía reconocer buena parte del espacio político que Cree trataba de reconstruir. Cataluña había sido precisamente el territorio donde nació Ciudadanos y donde la desaparición de la formación naranja dejó a miles de votantes constitucionalistas sin una referencia propia.
Bal defendió durante el acto que Cree no debía convertirse en un refugio para políticos profesionales, sino en una organización formada por especialistas y ciudadanos procedentes de la sociedad civil. La regeneración institucional, la ética pública y la honestidad fueron presentadas como las señas de identidad del nuevo proyecto.
También utilizó su intervención para cargar contra la gestión de la riada que había golpeado Valencia. Reprochó tanto al Gobierno central como a la Generalitat valenciana su incapacidad para responder adecuadamente a la tragedia y los acusó de priorizar las disputas políticas, los medios públicos y los intereses institucionales mientras los afectados seguían sufriendo las consecuencias de la catástrofe.
El entonces presidente provisional de Cree hizo igualmente referencia a los casos de corrupción que afectaban al PSOE y al entorno del Gobierno. Frente a ellos, recordó su propio trabajo como abogado del Estado en procedimientos vinculados a la trama Gürtel para marcar también distancias con el Partido Popular.
Su mensaje pretendía situar a Cree fuera del enfrentamiento tradicional entre socialistas y populares. Bal admitió que la formación podía tener mayor o menor éxito electoral, pero aseguró que sus integrantes no tendrían que avergonzarse por casos de corrupción, delitos o comportamientos deshonestos.
En la presentación catalana participaron también Silvia Tusell y Jean Castel, que formaban parte entonces del comité nacional provisional de Cree.
Tusell, abogada y antigua candidata de Valents a la Alcaldía de Sant Cugat del Vallès, defendió el nacimiento de una formación de centro capaz de plantear soluciones frente a la polarización, los populismos y el independentismo. Entre sus principales críticas mencionó la regulación del mercado del alquiler, la inmersión lingüística y la politización de la Administración catalana.
También reclamó más medios para la Justicia y una respuesta más firme ante la reincidencia, las mafias internacionales y el tráfico de drogas. Además, advirtió de que Cree no utilizaría sus apoyos políticos como moneda de cambio en acuerdos con formaciones nacionalistas.
Jean Castel, antiguo diputado de Ciudadanos por Girona, centró su intervención en el funcionamiento de las instituciones catalanas. Criticó que los sucesivos gobiernos autonómicos reclamaran nuevas competencias sin desarrollar adecuadamente las que ya tenían.
Castel pidió una ley electoral catalana más ajustada a la población, la eliminación de duplicidades administrativas y la supresión de la estructura política de los consejos comarcales. También reclamó el final de los sueldos y privilegios concedidos a los expresidentes de la Generalitat.
El exdiputado defendió igualmente la permanencia de la Jefatura Superior de Policía de Via Laietana frente a las iniciativas independentistas destinadas a expulsarla del edificio. Cree se presentó así como una formación decidida a recuperar una Cataluña trabajadora, emprendedora y alejada de la política identitaria.
La presencia de antiguos integrantes de Ciudadanos y Valents demostraba que el partido buscaba reagrupar una parte del constitucionalismo catalán dispersado tras la desaparición electoral de ambas marcas. Bal fue quien encabezó y dio notoriedad a ese primer desembarco, pero aquella responsabilidad no se convirtió en un cargo permanente.
La organización continuaba dirigida por estructuras provisionales y todavía debía elegir una junta definitiva. Cuando se abrió ese proceso interno, Bal decidió no presentar una candidatura para continuar al frente de Cree ni aspirar a formar parte de la nueva dirección.
Las elecciones internas se celebraron telemáticamente en enero de 2025 y enfrentaron a dos candidaturas. Manuel Hernández, antiguo diputado de Ciudadanos, fue elegido nuevo presidente de la formación. Las informaciones sobre aquel relevo definieron a Bal como impulsor, presidente y cara visible surgida de Nexo, la asociación considerada como un think tank reformista y de centro.
Bal no fue expulsado, no perdió unas primarias y tampoco fue apartado por una rebelión interna. Había asumido una presidencia fundacional y provisional destinada a poner en marcha el partido y, aproximadamente un año después, realizó el traspaso a la junta elegida por los afiliados.
Su relación con Cree quedó desde entonces vinculada a su condición de fundador, simpatizante y miembro del entorno procedente de Nexo, pero sin responsabilidades ejecutivas en la nueva estructura. El partido dejó de depender de una dirección inicial y pasó a estar controlado por los órganos surgidos de su propio proceso interno.
El relevo coincidió con la decisión de Bal de retomar plenamente su carrera en la Abogacía del Estado. No regresó a la «carrera judicial», puesto que no es juez ni fiscal, sino al cuerpo de abogados del Estado al que pertenecía antes de dar el salto a la política.
Ese regreso es el que explica ahora su aparición junto a Manuel Llamas. Su pasado en Ciudadanos, Nexo y Cree permite conocer el recorrido político del letrado, pero no acredita que su designación responda a una decisión partidista ni a una relación personal con el DAO.
Bal representa a Llamas porque el máximo mando operativo de la Guardia Civil aceptó la asistencia de la Abogacía del Estado y los servicios jurídicos públicos le encomendaron el procedimiento.
La paradoja está en el itinerario. El abogado del Estado que dejó temporalmente los tribunales para entrar en Ciudadanos, impulsó después un think tank formado por antiguos dirigentes naranjas, acompañó la creación de Cree y presentó su desembarco en Cataluña ha vuelto al corazón jurídico de la Administración.
Ahora ya no aparece ante la Generalitat defendiendo la regeneración política ni buscando reconstruir el centro constitucionalista. Se sienta junto al director adjunto operativo de la Guardia Civil para defenderlo en una causa que investiga si las actuaciones internas contra agentes de la UCO pudieron utilizarse como una forma de presión sobre quienes trabajaban en investigaciones especialmente sensibles para el PSOE y el Gobierno.