españa-argentina
Pedro Sánchez asiste a la final del Mundial y se arriesga a la inminente acción judicial de Trump
El presidente del Gobierno viajará a Estados Unidos y no sólo por problemas de agenda: hay quien habla de prudencia y otros de cobardía

Pedro Sánchez y su homólogo estadounidense, Donald Trump.
Mientras la Selección Española se juega la gloria en la final del Mundial de Fútbol este domingo 19 de julio contra Argentina, Pedro Sánchez finalmente estará en Estados Unidos. Extraoficialmente, en círculos diplomáticos y en Moncloa existe el temor a un embargo judicial de la aeronave oficial en la que viajaría el Presidente.
El riesgo no es teórico. Los inversores afectados por los recortes en las primas de las renovables —muchos de ellos estadounidenses— tienen en marcha una agresiva campaña de ejecución de laudos arbitrales millonarios contra el Estado español. La deuda supera los 2.300 millones de euros y España se niega a pagar. Como consecuencia, los acreedores rastrean bienes españoles en EE.UU. con el objetivo de embargarlos. Y el avión presidencial está en el punto de mira.
Trump ya ha tomado partido
Lo más relevante es que la Administración Trump no es neutral en este asunto. El procurador general de Estados Unidos recomendó expresamente al Tribunal Supremo rechazar los recursos de España sobre inmunidad soberana, alineándose con los intereses de los acreedores. El Supremo dio la razón a esa postura, dejando en muy mala posición a nuestro país y facilitando las acciones de embargo.
En Moncloa son conscientes de que Donald Trump no siente precisamente simpatía por Sánchez ni por su Gobierno. Las malas relaciones bilaterales —por gasto en defensa, posicionamiento en OTAN y otros desencuentros— suman tensión al asunto. Se especula en ambientes diplomáticos que el Presidente estadounidense no dudaría en dar un empujón, aunque sea indirecto a través del Procurador General, para que algún juez federal ejecute medidas cautelares contra activos españoles.
Pese a ello según fuentes consultadas, en La Moncloa prefieren tentar a la suerte porque la foto vale la pena y volará con el Falcon 900B del 45 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio a territorio estadounidense en estos momentos. El riesgo, aunque no sea inminente, existe y podría generar un incidente diplomático de primera magnitud.
Este embrollo es consecuencia directa de la mala gestión de los sucesivos Gobiernos con el sector de las renovables: se prometieron primas millonarias, se recortaron de forma retroactiva y ahora toca pagar con intereses y humillaciones internacionales. Sánchez, que tanto presume de liderazgo global, se ve ahora obligado a esquivar Estados Unidos por miedo a que le inmovilicen el avión.
Mientras tanto, la Selección disputará la final con la presencia física del presidente del Gobierno. En un momento en el que España podría celebrar un éxito deportivo, el sanchismo prefiere arriesgarse para salir en la foto y mira hacia otro lado antes la posible hostilidad de la Justicia americana respaldada por Trump.
Los acreedores ya han advertido que no pararán: Falcon, patrocinios de la Selección, contratos… todo está sobre la mesa. Y con Trump en la Casa Blanca, las cosas no pintan precisamente fáciles para Moncloa.