Madrid se enfrenta a 24 horas decisivas ante el "peor incendio de su historia": llamas fuera de control y un viento que no da tregua
La fusión de los incendios de Almorox y San Martín de Valdeiglesias ha dado lugar a un único gran frente fuera de capacidad de extinción, impulsado por el viento y las altas temperaturas, mientras continúan las evacuaciones y llegan refuerzos nacionales y europeos.

Incendio foresta de San Martin de Valdeiglesias
La Comunidad de Madrid vive las horas más delicadas desde que comenzó la emergencia por los incendios forestales. Los responsables del operativo coinciden en que el comportamiento del fuego durante la próxima jornada será determinante para contener una situación que ya ha obligado a declarar la emergencia nacional y que ha convertido al incendio en el más grave registrado hasta ahora en la región.
El escenario cambió por completo cuando los incendios originados en Almorox (Toledo) y San Martín de Valdeiglesias terminaron confluyendo en un único frente. Esa unión ha multiplicado la capacidad de propagación de las llamas y ha obligado a rediseñar toda la estrategia de extinción. A ello se suman unas condiciones meteorológicas especialmente adversas, con temperaturas muy elevadas y fuertes rachas de viento que dificultan cualquier intento de estabilizar el perímetro.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha definido la situación como "el peor incendio de la historia" de la región y ha insistido en que la prioridad absoluta sigue siendo proteger a la población. El Gobierno regional mantiene un seguimiento permanente de los vecinos evacuados (en torno a 10.000 a fecha de viernes), ha preparado nuevos desalojos preventivos en residencias y ha reforzado la atención sanitaria ante la posibilidad de que la emergencia continúe agravándose.
Con un incendio que ya ha arrasado unas 6.000 hectáreas en la Comunidad de Madrid y otras 9.000 en la vecina provincia de Ávila, todas las miradas están puestas ahora en la evolución del viento y de las temperaturas. Los responsables del operativo coinciden en que las próximas 24 horas marcarán el rumbo de una emergencia que todavía permanece lejos de estar controlada.
La magnitud del incendio ha obligado a desplegar el mayor dispositivo de extinción de la historia de la Comunidad de Madrid. Más de 1.100 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias trabajan sobre el terreno junto a alrededor de un millar de miembros de la Guardia Civil, Protección Civil, las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales y otros medios estatales y autonómicos. Además, España ha solicitado ayuda al Mecanismo Europeo de Protección Civil, que ya ha movilizado cuatro aviones Canadair desde Grecia e Italia para reforzar las tareas de extinción.
"Fuera de la capacidad de extinción"
Por su parte el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, no ha ocultado la gravedad del momento. Ha explicado que el incendio se encuentra "fuera de capacidad de extinción" y ha reconocido que los equipos solo pueden tratar de contener los flancos mientras la cabeza del fuego siga avanzando. Según ha señalado, no será posible detenerla hasta que cambien las condiciones meteorológicas.
La evolución del incendio ha obligado a ampliar de nuevo las evacuaciones. A los miles de vecinos que ya habían abandonado sus viviendas en municipios como Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa o Aldea del Fresno se han sumado ahora los habitantes de Chapinería, Navas del Rey y Colmenar del Arroyo. El Ministerio del Interior ha utilizado por primera vez el sistema ES-Alert en una emergencia nacional de nivel tres para ordenar la evacuación inmediata de estas localidades y comunicar los puntos de acogida habilitados.
En total, más de 10.000 personas permanecen fuera de sus hogares mientras el gran frente continúa avanzando por el suroeste madrileño. La preocupación se mantiene también por la posibilidad de que el incendio de Burgohondo, en Ávila, pueda aproximarse a la región, aunque por el momento los responsables del operativo consideran que ese escenario no se producirá de forma inmediata.