Los Mateu: cuarenta años después, dos asesinatos de ETA siguen sin justicia
Este 26 de julio se cumplen cuatro décadas del asesinato del guardia civil Ignacio Mateu, mientras el TEDH cierra la última puerta a la justicia para una familia golpeada dos veces por los asesinos de ETA: antes había matado a su padre, José Francisco
Composición fotográfica con José Francisco Mateu a la izquierda y su hijo Ignacio a la derecha
Mañana, 26 de julio, la familia Mateu volverá a detener el tiempo. Se cumplirán cuarenta años del asesinato por ETA del teniente de la Guardia Civil Ignacio Mateu Istúriz. Apenas unos días antes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha cerrado la última puerta que quedaba abierta para intentar obtener justicia. Con la inadmisión de la demanda presentada por su hermano, Jaime Mateu, diputado del PP por Burgos desde 2016, el recorrido judicial queda definitivamente agotado.
Para los Mateu no es una fecha cualquiera. Es el recuerdo de una tragedia que comenzó mucho antes. En noviembre de 1978, ETA asesinó en Madrid a José Francisco Mateu Cánoves, magistrado suplente del Tribunal Supremo y último presidente del Tribunal de Orden Público. Ocho años después, la banda terrorista volvió a golpear a la misma familia.
Esta vez la víctima fue su hijo Ignacio, teniente de la Guardia Civil destinado en los Grupos Antiterroristas Rurales (GAR), que murió el 26 de julio de 1986 al explosionar una bomba-trampa cuando inspeccionaba las inmediaciones del cuartel de Aretxabaleta (Guipúzcoa) tras un ataque previo con granadas. En el atentado también perdió la vida el guardia civil Adrián González Revilla.
Aquella doble herida marcó para siempre a los Mateu. Ignacio había decidido seguir la carrera en la Guardia Civil pese a que su familia conocía mejor que nadie el precio que suponía enfrentarse a ETA. Primero habían enterrado al padre; ocho años después, a un hijo. Una historia que convirtió a esta familia en una de las más castigadas por el terrorismo de la banda.
Desde entonces, Jaime Mateu ha dedicado buena parte de su vida a intentar que el crimen de su hermano no quedara definitivamente impune. Diputado del Partido Popular por Burgos desde hace varias legislaturas, pero, sobre todo, hermano e hijo de dos víctimas del terrorismo, nunca abandonó la batalla judicial para que los responsables del atentado respondieran ante la Justicia. La reapertura de la causa hace una década alimentó durante un tiempo la esperanza de la familia, pero el recorrido procesal terminó agotándose.
La resolución del TEDH, fechada el pasado 16 de julio, inadmite la demanda al considerar que las alegaciones formuladas no reúnen los requisitos exigidos por el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Para Jaime Mateu supone el final de cuarenta años de búsqueda de respuestas. Su reacción, pocas horas después de conocer la decisión, resumía mejor que cualquier resolución judicial el sentimiento de la familia: "Hemos terminado el camino por la justicia terrenal; nos queda nada más de la divina. Cuarenta años, que se cumplen este 26 de julio del asesinato de mi hermano, en los que hemos tratado de obtener justicia".
La coincidencia entre el cuarenta aniversario del asesinato de Ignacio y el cierre definitivo de la última vía judicial confiere a esta efeméride un significado especialmente doloroso. Cuarenta años después del asesinato de Ignacio y casi medio siglo después del de su padre, los Mateu asumen que el camino a terminado. El resto pertenece ya a la memoria. Así que no olvidemos.