crisis migratoria

Pánico de Sánchez a un nuevo 'galgo de Paiporta' en Ceuta: orden a la Policía de desalojar y blindar las calles de la visita

El presidente del Gobierno llega al helipuerto de Ceuta entre insultos y enfrentamientos de manifestantes con los agentes con acusaciones de "vender a España" y "desproteger la frontera", además de calificarle de "hijo de puta", mientras se despliega un dispositivo nunca visto en la ciudad autónoma

Pedro Sánchez en una visita pasada a Ceuta

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pone la venda antes de la herida en su visita a Ceuta tras la invasión de 50.000 inmigrantes de Marruecos, con los ánimos de los ciudadanos de la ciudad autónoma muy caldeados y donde se esperan protestas de indignación. Sánchez no quiere acabar huyendo como en Paiporta tras la dana en una de las imágenes más lamentables de su mandato, así que ya ha dado orden a la Policía Nacional de blindar y desalojar toda la zona que pisará.

En concreto, la visita de Pedro Sánchez a Ceuta se desarrollará bajo un fuerte dispositivo de seguridad que ha transformado el centro de la ciudad desde primera hora de la mañana. Agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local han desplegado un amplio operativo para despejar las calles por las que está previsto que transite el presidente del Gobierno y garantizar el desarrollo de la visita institucional. Las autoridades han vallado buena parte de la avenida Alcalde Sánchez Prado, donde se encuentra el Palacio Autonómico en el que el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, recibirá a Sánchez. Paralelamente, operarios de los servicios municipales han intensificado las labores de limpieza en las calles y playas próximas al recorrido oficial.

Sin embargo, Sánchez no ha podido evitar los insultos, el presidente del Gobierno ha llegado pasadas las 11.40 horas de este viernes al Helipuerto de Ceuta para atender en persona la evolución de la crisis migratoria. Ha sido recibido con insultos dirigidos contra él y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por un grupo de unos cuarenta ciudadanos congregados en las inmediaciones. En un ambiente caldeado, los asistentes han acusado a Sánchez de "arruinar la hostelería", "vender a España" y "desproteger la frontera", además de calificarle de "hijo de puta", y también han lanzado cánticos homófobos dirigidos al titular del Interior.

El dispositivo no ha pasado desapercibido entre los vecinos de Ceuta. Diversas voces destacan que, hasta la llegada del Pedro Sámchez, no se había producido un despliegue de estas características en una ciudad que continúa afrontando una fuerte presión migratoria y donde 50.000 inmigrantes de Marruecos permanecen todavía en distintos puntos del municipio. La imagen de calles despejadas y fuertemente custodiadas ha alimentado las críticas de quienes consideran que Moncloa busca evitar cualquier incidente o escena incómoda durante la visita del jefe del Ejecutivo al estilo de la vivida con ‘el galgo de Paiporta’. Desde sectores de la oposición se interpreta el amplio cordón de seguridad como un intento de impedir protestas o situaciones similares a las vividas por Sánchez en otras visitas institucionales, especialmente tras el episodio de Paiporta que marcó políticamente la gestión de la dana.

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Mientras tanto, el Gobierno defiende que el operativo responde exclusivamente a criterios de seguridad habituales en los desplazamientos del presidente del Gobierno y a la necesidad de garantizar el normal desarrollo de la agenda oficial. La visita se produce en uno de los momentos de mayor tensión en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes durante los últimos días, una crisis que ha reabierto el debate sobre la política migratoria del Ejecutivo y la relación con Marruecos. En ese contexto, el despliegue policial ha terminado convirtiéndose también en protagonista de una jornada en la que la seguridad parece haber adquirido tanto protagonismo como el propio contenido político de la visita.