El informe H. Rept de Estados Unidos cuestiona la soberanía de Ceuta y Melilla
Una memoria presupuestaria de la Cámara de Representantes sitúa las dos ciudades españolas en “territorio marroquí” y anima al Departamento de Estado a promover conversaciones entre Madrid y Rabat sobre su futuro estatus

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La soberanía española de Ceuta y Melilla ha entrado por primera vez de forma explícita en un documento oficial tramitado por una comisión del Congreso de Estados Unidos. Una memoria que acompaña al proyecto presupuestario del Departamento de Estado para 2027 describe ambas ciudades autónomas como territorios “administrados por España” pero situados en “territorio marroquí”, una formulación que reproduce prácticamente la posición defendida desde hace décadas por Rabat.
El texto aparece en el informe 119-631 de la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes, vinculado al proyecto de ley H.R. 8595 sobre los fondos destinados a Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y los programas de acción exterior estadounidenses durante el próximo ejercicio fiscal.
El apartado dedicado a Marruecos recuerda la histórica relación entre Washington y Rabat y señala que Ceuta y Melilla continúan siendo objeto de una reivindicación marroquí. A continuación, la comisión muestra su apoyo a los esfuerzos del secretario de Estado para impulsar una implicación diplomática entre Marruecos y España sobre el “futuro estatus” de las dos ciudades.
La expresión utilizada resulta especialmente significativa. El informe no se limita a constatar que Marruecos reclama ambos territorios, sino que los sitúa directamente dentro del territorio marroquí y presenta la soberanía española como una mera administración. Es una formulación inédita en un documento de estas características y supone un respaldo político a uno de los principales argumentos empleados por el régimen de Mohamed VI.
Pese a la gravedad política de la referencia, el informe no equivale a un reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí. La frase no aparece en el articulado de la ley presupuestaria, sino en la memoria elaborada por la comisión parlamentaria que acompaña al proyecto.
Este tipo de documentos sirve para fijar prioridades, recomendaciones y criterios sobre el empleo de los fondos públicos, pero no tiene por sí mismo fuerza legislativa. Tampoco obliga al Gobierno estadounidense a abrir una negociación sobre Ceuta y Melilla ni modifica automáticamente la política exterior de Washington.
Estados Unidos continúa tratando oficialmente a Ceuta como parte de España. De hecho, el Departamento de Estado incluyó recientemente a la ciudad autónoma dentro de su alerta de viaje correspondiente a España y se refirió expresamente al despliegue del Ejército español, la Policía Nacional y la Guardia Civil en la zona.
El documento sí revela, sin embargo, que las tesis marroquíes han encontrado interlocutores dentro del Congreso estadounidense y que la cuestión territorial ha dejado de ser un asunto limitado a las declaraciones de Rabat o a determinados centros de análisis.
La Comisión de Asignaciones está presidida en este ámbito por el congresista republicano Mario Díaz-Balart, uno de los representantes más próximos al secretario de Estado, Marco Rubio, y miembro destacado del grupo parlamentario favorable al fortalecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Marruecos.
Díaz-Balart ya había afirmado en abril que Ceuta y Melilla no se encuentran en España, sino geográficamente en Marruecos. El dirigente republicano sostuvo además que la situación debía abordarse mediante conversaciones entre países aliados, unas palabras que anticipaban el lenguaje introducido posteriormente en el informe presupuestario.
La iniciativa se produce en un contexto de acercamiento estratégico entre Washington y Rabat. Marruecos es considerado por Estados Unidos un aliado relevante en el norte de África, mientras que la relación con el Gobierno español ha atravesado diferentes episodios de tensión durante los últimos meses.
La inclusión de Ceuta y Melilla en el documento no parece, por tanto, una referencia casual. Aunque carece de efectos jurídicos inmediatos, introduce formalmente el debate sobre su soberanía en uno de los principales órganos presupuestarios de la Cámara de Representantes y plantea al Departamento de Estado la posibilidad de intervenir diplomáticamente.
Del informe a la llamada a una “Marcha Verde”
La controversia coincide además con la difusión en Estados Unidos de análisis mucho más agresivos contra la soberanía española. El pasado 16 de marzo, Michael Rubin, antiguo funcionario y asesor relacionado con el Departamento de Defensa estadounidense, publicó un artículo en el Middle East Forum en el que instaba directamente a Marruecos a organizar una nueva “Marcha Verde” sobre Ceuta y Melilla.