Marruecos asesta un golpe directo a Sánchez y aumenta la presión sobre Marlaska: Rabat sostiene que avisaron que podía ocurrir lo de Ceuta
Después de las informaciones sobre los supuestos avisos del CNI y de las diferencias de criterio dentro del Gobierno, Marruecos ha asegurado ahora que también trasladó a España, días antes de la avalancha, su preocupación por las consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta no deja de aumentar. A la controversia abierta por los supuestos avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que Interior niega mientras Margarita Robles evita desmentirlos en defensa de los servicios de inteligencia, ahora se ha sumado la propia Marruecos para dar un golpe que puede resultar demoledor para Pedro Sánchez.
El Ministerio de Exteriores marroquí ha asegurado este lunes que Rabat alertó a España días antes de la entrada masiva de inmigrantes de que la reciente sentencia del Tribunal Supremo español (impidiendo devoluciones en caliente de llegadas por mar) debilitaba uno de los pilares fundamentales de la cooperación migratoria entre ambos países.
La declaración añade un nuevo elemento a una polémica que gira precisamente en torno a si el Ejecutivo disponía o no de información suficiente para anticipar una crisis que terminó con más de 50.000 entradas irregulares en Ceuta y decenas de fallecidos durante la travesía.
Desde el país africano han insistido en que "la gestión migratoria es una responsabilidad compartida" y ha defendido que Marruecos "asume sus responsabilidades". "Es un compromiso, no un discurso político o propaganda. Marruecos no actúa bajo presiones, ni chantaje, ni contrapartida", han trasladado fuentes del ejecutivo marroquí a última hora de la tarde del lunes.
Un nuevo frente para el relato del Gobierno
Las palabras de Rabat llegan en un momento especialmente complicado para el Ejecutivo en esta crisis que parece acaba de empezar. En los últimos días, el Ministerio del Interior ha sostenido que no existía ningún informe de inteligencia que alertara de una entrada masiva de inmigrantes, una versión respaldada también por la portavoz del Gobierno.
Ahora es el propio Gobierno marroquí quien asegura que también trasladó su preocupación a España por las consecuencias que podía tener ese cambio de escenario jurídico y sitúa al Ejecutivo español entre la espada y la pared. Pese a ello, Rabat ha querido subrayar que la coordinación con el Gobierno español continúa siendo "estrecha", al tiempo que ha insistido en que la cooperación entre ambos países sigue siendo un elemento esencial para afrontar la presión migratoria en la frontera sur de Europa.
Eso sí, como decimos las declaraciones llegan en un momento crítico, cuando el debate político en España continúa centrado en determinar qué información manejaba realmente el Gobierno antes de que estallara la mayor crisis migratoria registrada en Ceuta en los últimos años y si las advertencias que, según distintas informaciones, recibió el Ejecutivo fueron suficientes para haber reforzado la frontera con antelación.