La granja de pulpos que prometía 65 millones y 300 empleos huye de España cercada por Sumar y Podemos

El proyecto prometía dejar en España 65 millones de inversión, unos 300 empleos y actividad exportadora, aunque su beneficio económico neto nunca llegó a cuantificarse.

Pulpo nadando

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España se queda finalmente sin la primera granja comercial de pulpos del mundo. Nueva Pescanova ha renunciado al proyecto que pretendía desarrollar en el Puerto de Las Palmas, una instalación pionera para la que se anunciaron 65 millones de euros de inversión y alrededor de 300 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

La empresa comunicó formalmente su desistimiento a la Autoridad Portuaria de Las Palmas el pasado 23 de julio. El organismo procederá ahora a archivar el expediente abierto en mayo de 2021 para conceder a la compañía el espacio necesario dentro del recinto portuario.

El complejo iba a ocupar unos 52.000 metros cuadrados en el muelle Nelson Mandela y aspiraba a producir 3.000 toneladas de pulpo al año, destinadas principalmente a la exportación. La previsión empresarial situaba la inversión en 65 millones y calculaba la generación de unos 300 empleos.

La iniciativa habría colocado a Canarias en el centro de una actividad acuícola inédita a escala industrial. Nueva Pescanova llevaba años investigando la reproducción y crianza del pulpo común en sus instalaciones de Galicia, con proyectos financiados parcialmente mediante ayudas europeas y gestionados por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.

Las exigencias ambientales frenan el proyecto

La compañía atribuye su retirada a razones empresariales y regulatorias. Durante la tramitación aparecieron nuevos requerimientos de la Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental que modificaron las condiciones, los plazos y el alcance de la propuesta inicial.

El procedimiento dejó de limitarse a una evaluación simplificada y pasó a exigir un análisis ambiental ordinario ante la posible existencia de efectos que necesitaban un estudio más profundo. Nueva Pescanova debía responder, además, a las observaciones presentadas por diferentes organismos sectoriales.

La empresa sostiene que estas exigencias no demuestran que la granja fuera ambientalmente inviable, pero sí obligaban a replantear su configuración y su estrategia de desarrollo. Por ello, consideró que ya no resultaba oportuno mantener la solicitud en los términos presentados hace cinco años.

La retirada afecta exclusivamente al proyecto diseñado para el Puerto de Las Palmas. Nueva Pescanova ha dejado abierta la posibilidad de estudiar en el futuro otras soluciones técnicas, ambientales o incluso una ubicación diferente.

La izquierda llevó al Congreso su prohibición

Mientras la iniciativa empresarial intentaba superar los trámites administrativos, varios partidos promovieron en el Congreso una reforma para impedir la cría de pulpos con fines comerciales en toda España.

Sumar, el Grupo Republicano y el Grupo Mixto registraron en 2025 una proposición de ley para prohibir la acuicultura de pulpos. El texto no se limitaba a impedir su producción, sino que también planteaba vetar la tenencia, el transporte, la transformación y la venta de ejemplares procedentes de granjas.

La propuesta contó con el impulso de diputados de Sumar y Podemos, aunque ERC retiró posteriormente la firma de su grupo parlamentario en septiembre de 2025. Por tanto, los republicanos participaron en la presentación inicial, pero dejaron después de figurar entre los firmantes de la iniciativa.

Los promotores de la prohibición sostienen que los pulpos son animales con una elevada capacidad cognitiva, de comportamiento solitario y difícil adaptación a la cría intensiva. También alertan del impacto que tendría alimentar a gran escala a una especie carnívora mediante piensos elaborados con otros animales marinos.

Cinco años de oposición animalista

El proyecto estuvo rodeado desde su presentación por campañas de organizaciones ecologistas y de defensa animal. Las entidades contrarias a la granja denunciaban que la concentración de pulpos en tanques podía provocar estrés, agresividad y episodios de canibalismo.

Otro de los principales puntos de enfrentamiento era el método de sacrificio. Las asociaciones aseguraban que no existe un sistema validado científicamente que permita matar industrialmente a estos animales sin causarles sufrimiento.

La presión se mantuvo hasta los últimos meses de tramitación. Colectivos animalistas y ciudadanos reclamaron repetidamente a la Autoridad Portuaria que cerrara definitivamente el expediente, mientras Nueva Pescanova intentaba responder a las nuevas condiciones ambientales.

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El desistimiento pone fin al proyecto concreto de Gran Canaria, pero no cierra el debate sobre esta actividad. La cría industrial de pulpos todavía no está prohibida en España y la proposición registrada en el Congreso deberá superar la tramitación parlamentaria para convertirse en ley. Mientras tanto, la empresa conserva la posibilidad de recuperar su tecnología en otro emplazamiento y bajo un planteamiento diferente.