inmigración
Crisis entre Zarzuela y Moncloa: el gesto de Felipe VI con el presidente de Ceuta que golpea a Pedro Sánchez
El Rey recibe a Juan Jesús Vivas en Marivent, un gesto poco habitual, frente a un presidente del Gobierno desaparecido del foco y priorizando sus vacaciones en La Mareta, mostrando dos sensibilidades en tratar la invasión a la ciudad autónoma

Felipe VI y Pedro Sánchez
Hay gestos que pesan más que un discurso. Y la decisión de Felipe VI de recibir en el Palacio de Marivent al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, es uno de ellos. No es una reunión cualquiera ni un encuentro protocolario más. En plena crisis migratoria, con la ciudad autónoma todavía tratando de recuperar la normalidad tras la entrada masiva de decenas de miles de inmigrantes desde Marruecos, el jefe del Estado ha querido escuchar de primera mano a quien está gestionando una de las mayores emergencias vividas en territorio español en los últimos años. Una actitud que contrasta con la de Pedro Sánchez tomando el sol en La Mareta.
No es habitual que el Rey aproveche su estancia estival en Marivent para mantener reuniones políticas con dirigentes ajenos a la tradicional recepción a las autoridades de Baleares. Precisamente por eso, el encuentro con Vivas adquiere un evidente significado institucional. Felipe VI vuelve a colocar a Ceuta en el centro de la agenda y transmite un mensaje de respaldo a una ciudad que durante días se ha sentido desbordada frente a Pedro Sánchez que disfruta de las playas de Lanzarote.
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No es la primera vez que Felipe VI rompe su habitual discreción a raíz de la invasión de Ceuta. Hace apenas unos días expresó públicamente su "preocupación e indignación" por lo sucedido en la ciudad autónoma y reclamó que el Estado garantice la seguridad la ciudad. En una Casa Real que mide cada palabra al milímetro, ese pronunciamiento no pasó desapercibido.
Mientras tanto, Pedro Sánchez parece haber optado por otra estrategia: desaparecer del foco. Tras una visita relámpago a Ceuta, el presidente del Gobierno dejó la gestión política y mediática en manos del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mientras continúa con sus vacaciones en La Mareta. La imagen que proyecta el Ejecutivo es la de un presidente que intervino lo justo para la fotografía institucional y ha preferido priorizar su descanso veraniego de un mes. Ahí es donde el gesto del Rey con Vivas en Marivent cobra especial relevancia. Felipe VI no gobierna ni dirige la política migratoria, pero sí simboliza el Estado, y cuando decide recibir personalmente al presidente de Ceuta, el mensaje institucional resulta difícil de ignorar: la situación merece la máxima atención, aunque en Moncloa prefieran estar tomando el sol.
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