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Seis años después, la foto de Sánchez y Felipe VI en Marivent cobra un significado inesperado

El 12 de agosto de 2020, presidente y monarca se reunían en plena crisis institucional; hoy Felipe VI espera poder desplazarse a Ceuta en medio de una nueva tensión política.

Patricia Rodríguez Corchado

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El 12 de agosto de 2020 dejó una de esas imágenes que, con el paso del tiempo, adquieren una lectura distinta. Aquel día, Pedro Sánchez acudió al Palacio de Marivent para mantener su tradicional despacho de verano con Felipe VI, en un momento especialmente delicado para la institución monárquica. España seguía pendiente de la salida de Juan Carlos I del país, anunciada apenas unos días antes, y el encuentro entre el presidente del Gobierno y el Rey se produjo bajo la presión de una crisis institucional que marcaba la agenda política de aquel verano.

La cita se desarrolló en Palma, dentro de la habitual ronda de encuentros estivales del jefe del Ejecutivo con el monarca. Sin embargo, el contexto convertía aquella reunión en algo más que un simple despacho ordinario. La Corona atravesaba entonces uno de sus momentos más comprometidos y el Gobierno trataba de proyectar una imagen de estabilidad institucional en plena tormenta política y mediática.

Seis años después, esa misma fotografía entre Sánchez y Felipe VI vuelve a cobrar fuerza por una razón muy distinta. El foco ya no está en la situación de la Casa del Rey, sino en la crisis migratoria que ha desbordado Ceuta y en la posibilidad de que el monarca visite la ciudad autónoma para mostrar apoyo institucional ante una situación de enorme tensión política y social.

La diferencia es que, en esta ocasión, el viaje del Rey no depende únicamente de su voluntad. El eventual desplazamiento a Ceuta requiere coordinación con el Ejecutivo y el correspondiente refrendo del Gobierno, lo que ha situado otra vez a Sánchez en el centro de la escena. El debate político gira ahora en torno al momento y a las condiciones en que podría producirse esa visita, mientras aumentan las presiones para que la presencia de Felipe VI se materialice cuanto antes.

Ese contraste es el que da hoy una nueva dimensión a la imagen de Marivent. En agosto de 2020, Sánchez acudía a despachar con el Rey en plena sacudida institucional; en agosto de 2026, es la figura del monarca la que vuelve a situarse en el centro del tablero, esta vez por la crisis de Ceuta y por la expectativa generada en torno a una visita que sigue pendiente.

La fotografía de aquel 12 de agosto ya no se interpreta solo como una estampa protocolaria del verano político. Vista desde la situación actual, se ha convertido en el reflejo de una relación institucional que vuelve a ponerse a prueba cada vez que la presión política obliga a mover ficha a la Jefatura del Estado y al Gobierno. Y eso es precisamente lo que hace que, seis años después, aquella imagen de Sánchez y Felipe VI en Marivent cobre un significado inesperado.

Una reunión marcada por la pandemia y la crisis institucional

Durante aquella reunión, Sánchez trasladó a Felipe VI la evolución de la pandemia de COVID-19 en España y en el resto del mundo, así como sus consecuencias sociales y económicas, con especial atención a sectores muy castigados en Baleares y Canarias. También abordaron asuntos de política internacional, entre ellos la conferencia de apoyo a Beirut celebrada tras la devastadora explosión del 4 de agosto. Tras el encuentro, el presidente defendió además la necesidad de que las instituciones funcionaran con normalidad para garantizar estabilidad en un momento de enorme incertidumbre.

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