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Cuando Sánchez encadenó Lanzarote y Doñana mientras España volvía a cerrar por el Covid

El presidente trasladó sus vacaciones desde Canarias hasta Las Marismillas justo cuando Sanidad y las comunidades aprobaban nuevas restricciones ante el repunte de contagios

Patricia Rodríguez Corchado

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El verano de 2020 dejó una de las imágenes más controvertidas de las vacaciones de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno abandonó Lanzarote para continuar su descanso en Las Marismillas, en Doñana, precisamente en una jornada en la que España volvía a endurecer las medidas contra el coronavirus ante el fuerte aumento de los contagios.

Ocurrió el 14 de agosto de 2020. Sánchez había pasado varios días en Lanzarote y ese viernes emprendió un nuevo desplazamiento vacacional. El avión utilizado por Presidencia aterrizó en la isla para recoger al jefe del Ejecutivo y trasladarlo hasta la base de Rota, desde donde debía continuar por carretera hasta la residencia oficial situada en el entorno de Doñana.

El viaje coincidía con un momento especialmente delicado de la pandemia. Solo un día antes, el Ministerio de Sanidad había comunicado 2.935 nuevos positivos diagnosticados en las últimas 24 horas, una cifra que evidenciaba la aceleración de los contagios durante aquel mes de agosto.

Mientras Sánchez cambiaba Lanzarote por Doñana, el Ministerio de Sanidad, entonces dirigido por Salvador Illa, reunía de forma extraordinaria al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

De aquel encuentro salió un paquete de once medidas y tres recomendaciones acordado entre el Gobierno y todas las comunidades autónomas para tratar de contener los rebrotes.

Entre las decisiones más significativas figuraba el cierre de discotecas, salas de baile y bares de copas, además de nuevas limitaciones para la hostelería. También se prohibió fumar en la vía pública o en espacios al aire libre cuando no pudiera mantenerse una distancia mínima de seguridad.

La Moncloa llegó a presentar aquel acuerdo como la primera declaración formal de actuaciones coordinadas en salud pública consensuada con todas las autonomías desde el inicio de la democracia.

Así, mientras millones de españoles volvían a enfrentarse a restricciones que recordaban los meses más duros de la pandemia, el presidente enlazaba dos destinos vacacionales: primero Lanzarote y después Doñana.

Un agosto marcado por los rebrotes

El contexto de aquel verano se deterioraba rápidamente. Tras el levantamiento del estado de alarma y el final del confinamiento más estricto, los contagios comenzaron a crecer de nuevo en numerosas comunidades y el Gobierno se vio obligado a recuperar medidas que afectaban directamente a la vida cotidiana.

La coincidencia entre las nuevas restricciones y el traslado vacacional de Sánchez convirtió aquel 14 de agosto en una de las jornadas políticas más llamativas de aquel verano.

Mientras Sanidad pedía reducir los contactos sociales, cerraba el ocio nocturno y advertía del avance del virus, el presidente del Gobierno abandonaba Canarias para instalarse en una segunda residencia oficial de vacaciones en Doñana.

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