Ceuta aloja a niñas en naves: el centro acumula cinco meses de retraso en sus obras
Decenas de adolescentes atendidas durante estas dos semanas por vecinos del Príncipe han sido trasladadas a instalaciones provisionales, mientras el recurso de Los Rosales, financiado principalmente por Europa, continúa acumulando retrasos

Varias personas descansan en las calles de Ceuta
Primero fueron los vecinos de El Príncipe. Durante dos semanas, voluntarios del barrio alimentaron, protegieron y buscaron un lugar donde dormir a decenas de niñas y adolescentes llegadas desde Marruecos. Ahora, la Ciudad Autónoma de Ceuta ha comenzado a trasladarlas a dos naves industriales acondicionadas apresuradamente para responder a una emergencia que volvió a encontrar las instalaciones públicas bajo mínimos.
El traslado comenzó el pasado viernes. Según el presidente de la asociación vecinal que las atendía, unas 86 menores habían abandonado ya el polideportivo durante el sábado. Los nuevos espacios, todavía en proceso de adecuación, disponen de literas, baños portátiles y capacidad conjunta para algo más de 200 personas.
La cifra resulta pequeña ante la dimensión del problema. La Policía había identificado cerca de 1.900 menores tras la entrada masiva de finales de julio, aunque podrían ser más. La capacidad ordinaria del sistema ceutí era de apenas 29 plazas. De ese pequeño margen se ha pasado a comprar 500 literas y un millar de colchones. La planificación ha terminado convertida en una carrera de almacén.
El centro que debía estar terminado
Ceuta tenía sobre la mesa una solución estructural, aunque tampoco habría bastado para absorber una avalancha semejante. En septiembre de 2024, el Gobierno local anunció que el nuevo centro de Los Rosales estaría listo en junio de 2026. El proyecto salió a licitación por unos 7,7 millones de euros y contemplaba un plazo de ejecución de 18 meses.
Las obras, sin embargo, no comenzaron cuando estaba previsto. En septiembre de 2025, la propia Ciudad trasladó la finalización hasta noviembre de 2026. El coste quedó fijado en 7,1 millones, de los que 6,3 proceden de fondos europeos. El pasado mayo se admitió además que los trabajos avanzaban por detrás del calendario debido a las lluvias y que se estaba presionando a la constructora para recuperar el tiempo perdido.
El futuro complejo tendrá únicamente 94 plazas: 76 residenciales y otras 18 destinadas a primera acogida, enfermería y contingencias. Incluso terminado en plazo, habría cubierto una fracción mínima de las necesidades actuales. Pero en agosto sigue siendo una obra, mientras las administraciones habilitan colegios, pabellones y naves para contener la emergencia.
La protección de los menores corresponde a la Ciudad Autónoma, aunque la magnitud del problema exige la cooperación del Estado y del resto de comunidades. Mientras continúa el pulso político por los traslados y las competencias, las niñas permanecen especialmente expuestas a la violencia, la explotación y la trata. La avalancha fue extraordinaria. La precariedad del sistema de acogida, en cambio, ya estaba perfectamente documentada.