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24 militares con sarna y policías hacinados: Robles y Marlaska, achicharrados en Ceuta

Defensa ordena desinfectar instalaciones castrenses mientras la CEP denuncia colchones sucios, duchas deficientes y un único retrete para 70 agentes enviados a sostener el dispositivo tras la entrada masiva de finales de julio

El ministro de Interior, Marlaska, y la de Defensa, Margarita Robles

El ministro de Interior, Marlaska, y la de Defensa, Margarita RoblesEuropa Press

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Mariola López

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Ceuta ya no solo pone a prueba la seguridad de España. También está retratando cómo cuida el Gobierno a quienes envía a sostenerla. Defensa reconoce 24 militares con sarna y la CEP describe agentes amontonados, colchones sucios y un retrete para 70 funcionarios. El balance salpica de lleno a Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska.

Defensa desvincula el brote del contacto con los inmigrantes y explica que la escabiosis es una infección habitual en lugares con elevada humedad. La Unión de Militares de Tropa aporta otra versión: sitúa el origen en unas dependencias habitualmente cerradas, sin el mantenimiento higiénico necesario, con antecedentes de plagas y utilizadas para alojar a los efectivos en condiciones de hacinamiento.

Robles y Marlaska, el mismo método

La responsabilidad no se detiene en el departamento de Margarita Robles. La Confederación Española de Policía (CEP) denunció el martes que los agentes enviados por Interior para sostener el dispositivo tampoco disfrutan precisamente de un hotel de dos estrellas cuando terminan su servicio.

Según la CEP, siete u ocho funcionarios duermen amontonados en pequeñas habitaciones o directamente sobre colchones viejos y sucios colocados en el suelo. En una de las plantas, alrededor de 70 policías comparten un único retrete. También se describen duchas deficientes, ventilación escasa, calor, ventanas deterioradas y problemas con el suministro de agua caliente.

Marlaska y Robles repiten así la misma receta: exigen a policías y soldados que respondan ante una situación extraordinaria, pero los alojan en instalaciones improvisadas que dificultan precisamente la higiene y el descanso. Después llegan los contagios, los tratamientos, los protocolos sanitarios y las desinfecciones urgentes.

La “solvencia” de Mónica García

El tercer golpe se lo lleva Mónica García. Durante su visita del domingo, la ministra aseguró que Ceuta había respondido “con solvencia”, descartó una crisis sanitaria y defendió que la atención ordinaria funcionaba sin saturación. Eso sí, reconoció un “importante riesgo sanitario” provocado por el hacinamiento y la insalubridad.

La secuencia no demuestra que García conociera entonces el alcance del brote militar, cuya confirmación oficial llegó después. Pero sí deja prematuramente envejecido su mensaje tranquilizador: 24 efectivos contagiados, dependencias castrenses bajo desinfección y decenas de policías haciendo cola para utilizar un inodoro.

La normalidad del Gobierno en Ceuta presenta un aspecto peculiar: se trata con medicamentos, se limpia con urgencia y obliga a dormir casi por turnos. Pero, según los ministros de Sánchez, todo está bajo control.

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