El brote de sarna en Ceuta se dispara entre militares y acorrala a Defensa: demuestran su enfado con una frase demoledora directa a Margarita Robles
ASFASPRO advierte de que a los 24 militares con la enfermedad desarrollada podrían sumarse otros 40 efectivos con síntomas y exige a Defensa que asuma responsabilidades. La preocupación alcanza ya a las Fuerzas de Seguridad: un policía de la UIP ha sido diagnosticado y AUGC reclama medidas preventivas para los guardias civiles.
En Colmenar Viejo (Madrid), la ministra de Defensa, Margarita Robles, visita las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra.
El brote de sarna entre los efectivos desplegados en Ceuta amenaza con adquirir una dimensión mucho mayor de la conocida hasta ahora. A los 24 militares con la enfermedad desarrollada hasta el momento podrían sumarse otros 40 efectivos que presentan sintomatología, según ha advertido la Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas (ASFASPRO). La preocupación, además, ya ha saltado a las Fuerzas de Seguridad: un policía nacional de la UIP ha sido diagnosticado de sarna y la Guardia Civil reclama medidas de protección.
La nueva alerta aumenta considerablemente la dimensión de un problema que Defensa había situado oficialmente en esos 24 militares contagiados. El Ministerio había desvinculado esos casos del contacto con los inmigrantes llegados durante la crisis migratoria y había explicado que dos de los afectados eran anteriores a la entrada masiva del 30 de julio. Defensa también señaló que la infección es común en zonas con elevada humedad y aseguró haber puesto en marcha medidas sanitarias y de higienización.
"El Ministerio tiene una responsabilidad"
Desde la Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas (ASFASPRO) cuestionan ahora cualquier intento de que Defensa se desentienda de las circunstancias en las que se han producido los contagios. Uno de sus representantes, Antonio Seoane, ha señalado que, independientemente de si la transmisión se produjo mediante contacto entre personas o por unas instalaciones inadecuadas, "el Ministerio tiene una responsabilidad y no puede ni eludirla ni olvidarla ni taparla".
El representante de los suboficiales ha considerado especialmente grave que los efectivos estén padeciendo una enfermedad que ha calificado como "prácticamente del siglo XIX". "Esto no obedece a un Ejército moderno, del siglo XXI", han denunciado, en una crítica directa y lapidaria contra la cartera que dirige Margarita Robles.
ASFASPRO reclama que no vuelvan a utilizarse alojamientos, colchones o literas sin haber recibido previamente el tratamiento necesario cuando pueda existir algún riesgo sanitario. La asociación suma esta situación a las duras condiciones que, asegura, están soportando los militares durante el despliegue. Seoane ha denunciado jornadas que llegan a superar las trece horas diarias y ha reclamado que Defensa establezca una compensación económica por los servicios extraordinarios cuando finalice el operativo. "Una dieta de manutención al 100% no paga el sobreesfuerzo", ha advertido.
Un policía contagiado y la Guardia Civil pide protección
La preocupación por la sarna ya no se limita a las Fuerzas Armadas. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha informado de que un agente de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que prestó servicio en Ceuta ha sido diagnosticado de sarna. El sindicato ha denunciado la "ausencia de medidas de evaluación, desinfección y vigilancia sanitaria" y ha anunciado que reclamará una valoración individualizada de los agentes, la limpieza y desinfección de vehículos y un protocolo de vigilancia para el personal que regrese de Ceuta.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) también ha decidido actuar, aunque asegura que por ahora no tiene constancia de ningún caso confirmado dentro del instituto armado. La organización ha enviado un escrito a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, reclamando medidas preventivas ante los contagios detectados entre militares y Policía Nacional.
Entre sus peticiones figuran una evaluación de riesgos, la entrega "inmediata y suficiente" de equipos de protección individual (EPI), medios higiénicos adecuados en los puestos, el ofrecimiento formal, individualizado y gratuito de vacunación y que la situación sea trasladada a la Comisión de Riesgos Laborales.
El escenario, por tanto, continúa complicándose. Los 24 militares con sarna confirmados podrían ser solamente una parte del problema ya que otros 40 presentan síntomas y existe un diagnóstico entre los policías que participaron en el dispositivo. Mientras Defensa mantiene su desvinculación de los contagios respecto a la crisis migratoria, las asociaciones reclaman más protección y exigen responsabilidades por las condiciones soportadas durante un despliegue que ya supera las dos semanas.