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Puente pide el último balón: se postula para suceder a Sánchez con Transportes ardiendo

El ministro abre la puerta a liderar el PSOE dentro de cuatro o cinco años, pese a una gestión marcada por Adamuz, el caos ferroviario, el caso Koldo y sus interminables broncas digitales

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar PuenteRober Solsona

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Mariola López

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Óscar Puente ya mira a la canasta de La Moncloa. De momento, eso sí, calienta desde el banquillo y jura obediencia al titular. Dice que Pedro Sánchez es “el Michael Jordan” del PSOE, pero aprovecha para advertir que, si recibe la pelota cuando queden dos segundos, piensa lanzar. En política, las no candidaturas suelen empezar exactamente así.

“No creo que yo sea ese jugador”, asegura el ministro de Transportes, antes de añadir inmediatamente que no es “de los que la pasan”. Traducido del baloncesto al castellano: Puente no pide públicamente el relevo, pero tampoco quiere que nadie olvide su nombre cuando llegue el momento de repartir las camisetas.

El problema está en la tarjeta de presentación. Su etapa al frente de Transportes lleva adherida la tragedia ferroviaria de Adamuz, cuyas causas continúan bajo investigación. Puente prometió “máxima transparencia”, pero el accidente convirtió inevitablemente la seguridad de la red en el gran examen político de su mandato.

Un candidato con demasiadas incidencias

Tampoco ayuda el rosario de averías, retrasos y jornadas de caos padecido por los viajeros. El propio ministro terminó admitiendo la obsolescencia de parte de la red ferroviaria y de la flota y anticipando que todavía habría años de incidencias ferroviarias. No parece el mejor eslogan para quien empieza a ensayar el salto desde Transportes hasta la secretaría general.

A ello se añade el caso Koldo, nacido durante la etapa de José Luis Ábalos pero enquistado en las entrañas del Ministerio. Puente encargó una auditoría que detectó irregularidades y terminó provocando ceses, aunque no consiguió sacar a la cartera del epicentro de una trama alimentada por contratos de Puertos del Estado y Adif por más de 32 millones de euros.

Y después está X, su particular vía de alta velocidad hacia cualquier incendio. Puente ha convertido las redes en una prolongación sin filtros del despacho: oposición, periodistas, reguladores, jueces e incluso la Corona han pasado por su trituradora digital. Esta misma semana calificó de “absoluta ignominia” una fotografía de Felipe VI y acusó al Tribunal Supremo de actuar en “rebeldía” frente a la amnistía.

Puente calcula que Sánchez seguirá hasta 2031 y afirma que no regresará a disputar la Alcaldía de Valladolid. Su terreno de juego, deja caer, ya es otro. Quizá tenga razón cuando asegura que no suele pasar la última pelota. Cuando la jugada sale mal, eso sí, nadie vuelve al banquillo y es traspasado.

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