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Robles y Marlaska vuelven a chocar por los avisos del CNI en Ceuta y meten en más problemas a Sánchez

La polémica que enfrentó a Defensa e Interior vuelve a sacudir al Gobierno casi un mes después. Robles ha reivindicado en el Congreso que el CNI hizo su trabajo y compartió información con las Fuerzas de Seguridad y la Delegación del Gobierno; acto seguido Marlaska ha vuelto a insistir en que ningún informe permitió "atisbar" la avalancha.

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Dos ministros y dos relatos que evidencian una brecha abierta dentro del Gobierno de Pedro Sánchez por la crisis en Ceuta. Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska reabren su enfrentamiento por los avisos del CNI antes de la invasión migratoria del pasado 29 y 30 de julio. La primera reivindica que los servicios de inteligencia españoles sí que avisaron y el segundo niega cualquier alerta. Un choque a la vista de todos que desde luego no favorece la ya de por sí maltrecha imagen del Ejecutivo de Sánchez.

Robles ha salido en el Congreso, durante la Comisión de Defensa, a blindar al CNI tal y como hizo cuando comenzó la polémica. Ha reivindicado expresamente que sus agentes hicieron la labor que tenían encomendada y, más importante todavía, que compartieron y analizaron su información con las Fuerzas de Seguridad y la Delegación del Gobierno

Apenas unas horas después, Marlaska ha vuelto a levantar el muro de Interior: "No había ningún informe" que permitiera "atisbar" lo que finalmente ocurrió.

22 días después, ninguno parece dispuesto a ceder. Defensa protege al CNI e Interior protege su gestión. El choque no debe resultar cómodo en Moncloa, que necesita exhibir una posición única en el famoso "relato" precisamente cuando la oposición cuestiona qué sabía el Gobierno antes de la avalancha y cómo reaccionó ante las señales previas. 

En lugar de cerrar filas alrededor de un mismo relato, casi un mes después Defensa e Interior continúan poniendo acentos diferentes sobre una de las cuestiones más delicadas de la crisis: Robles se enfoca en dejar a salvo al CNI y recalcar que cumplió, analizó y compartió información, mientras Marlaska insiste en que ningún informe permitió anticipar lo que sucedería. Una división pública que dificulta al Ejecutivo dar por cerrada una polémica que Moncloa necesitaría enterrar y que, cada vez que hablan sus dos ministros, vuelve a quedar expuesta.

Robles blinda a los 25 agentes del CNI

La ministra de Defensa ha aprovechado su comparecencia en el Congreso sobre la gestión de la crisis migratoria para realizar una defensa especialmente contundente de los servicios de inteligencia y, "muy en particular", de los 25 miembros del CNI destinados en Ceuta. No es un detalle menor. Precisamente el papel desempeñado por Inteligencia antes de la avalancha ha sido uno de los puntos más controvertidos desde que estalló la crisis.

Robles ha explicado que estos agentes monitorizan diariamente la situación de la zona desde múltiples perspectivas: las relaciones con los países fronterizos, la situación geopolítica en el flanco sur, la actuación de las mafias organizadas y su utilización de las redes, el terrorismo yihadista y, "obviamente", la evolución de la inmigración irregular atendiendo también a la situación de los países vecinos del Sahel. También analizan posibles actuaciones desestabilizadoras mediante amenazas híbridas realizadas por actores internacionales.

Y Robles ha introducido además una defensa de los agentes que cobra especial relevancia: "El deber de secreto legalmente impuesto, que es una garantía para su actuación, opera muchas veces como una losa al impedir que se pueda dar publicidad a las actuaciones que realizan". Pero la frase más significativa ha llegado inmediatamente después.

"Ello no puede ser un obstáculo para decir claramente que operativamente en Ceuta nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y obviamente el CNI realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y que compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y con el personal de la Delegación del Gobierno", ha enfatizado.

Es decir, Robles no solo ha defendido que el CNI hizo su trabajo. También ha dejado constancia de que la información que manejaban sus agentes fue compartida con otros organismos del Estado.

Marlaska vuelve a levantar el muro: "No había ningún informe"

La reacción de Interior ha llegado casi acto seguido. Preguntado tras el Consejo de Ministros precisamente por las declaraciones de Robles, Marlaska ha vuelto a defender la posición que viene manteniendo desde que comenzó la polémica. El ministro ha argumentado que, si se hubiera "vislumbrado" algo siquiera parecido a una entrada masiva de esas dimensiones, se habrían tomado "por sentido común" todas las medidas extraordinarias y excepcionales necesarias. Interior, por tanto, no se mueve un centímetro de su relato: nadie anticipó una avalancha como la que finalmente se produjo y, si alguien lo hubiera hecho, el Gobierno habría reaccionado.

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Sin embargo, esta postura se tambalea ya que el propio Marlaska ha reconocido que señales de presión migratoria sí existieron. Durante los siete días anteriores a la entrada masiva, las autoridades marroquíes interceptaron a alrededor de un millar de personas, incluidos menores, cuando trataban de alcanzar a nado la costa ceutí. El ministro considera que esos movimientos eran una realidad completamente "ajena" a lo que terminó ocurriendo: la entrada de más de 70.000 personas en apenas 24 horas.