Moncloa ignoró las señales: rebajó la alerta de Vivas tres días antes de la invasión de Ceuta
Diego Rubio, jefe de Gabinete de Sánchez, restó importancia el 27 de julio a las advertencias del presidente autonómico y del CNI sobre el aumento de llegadas a nado y las convocatorias difundidas en redes. “Esto pasa todos los veranos”, respondió. Dos jornadas después, el delegado del Gobierno recibió el aviso de que más de 100.000 personas podían cruzar la frontera. La avalancha comenzó al día siguiente y dejó completamente desbordado todo el dispositivo fronterizo español

Vivas avisó al Gobierno antes de la invasión de Ceuta
Pedro Sánchez no podrá decir que nadie llamó a la puerta. Juan Vivas lo hizo tres días antes de que decenas de miles de personas atravesaran la frontera de Ceuta. Llevaba datos, avisos sobre convocatorias en redes y una preocupación que compartía el Centro Nacional de Inteligencia. Moncloa respondió con una frase que, vista desde el 29 de agosto, hiela la sangre: “Esto pasa todos los veranos”.
La revelación publicada por El Independiente reconstruye una reunión telemática celebrada el 27 de julio. Participaron el presidente ceutí; Diego Rubio, jefe de Gabinete de Sánchez; representantes de Interior y miembros del CNI. No fue una llamada informal ni una conversación de pasillo. Los principales centros de decisión del Estado estaban sentados alrededor de la misma pantalla.
Vivas explicó que las entradas a nado habían aumentado de manera anormal y advirtió de los mensajes que convocaban una llegada masiva. El CNI también colocó esas publicaciones sobre la mesa. Rubio, sin embargo, rebajó el riesgo: situaciones semejantes ocurrían habitualmente durante el verano y la buena relación con Marruecos hacía poco probable una operación de grandes dimensiones.
La tranquilidad de Moncloa duró menos que sus vacaciones. Dos días después, el 29 de julio, el delegado del Gobierno recibió una alerta mucho más precisa: al día siguiente podían intentar entrar más de 100.000 personas. El 30 de julio comenzó la avalancha. Interior calcula ahora que accedieron irregularmente unas 72.000.
Vivas enseñó públicamente todas las señales
Aquella preocupación tampoco permaneció encerrada en una videoconferencia reservada. El 29 de julio, Vivas compareció ante los medios y describió una ciudad con todos sus recursos colapsados. Más de 1.500 inmigrantes habían llegado durante los días anteriores, entraban alrededor de 200 diarios y los centros de menores soportaban una ocupación del 1.600%.
“No cabe nadie más”, advirtió. También reclamó una respuesta “inmediata, decidida y enérgica” del Ejecutivo y reconoció que no había conseguido hablar personalmente con Sánchez: “Yo hablé con el jefe de Gabinete del presidente del Gobierno y me consta que el presidente está informado”. Más claro era difícil explicarlo.
La información conocida ahora agrava además la guerra de versiones entre Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. Defensa sostiene que el CNI trasladó las alertas; Interior niega haber recibido un informe capaz de anticipar una entrada de semejante magnitud.
Marlaska sí admitió este viernes que los servicios detectaron el aumento de llegadas a nado. Su explicación resultó curiosamente familiar: es algo que sucede “todos los años”. La misma coartada que, de acuerdo con las fuentes citadas, utilizó Diego Rubio para enfriar el aviso inicial.
Moncloa conocía el incremento de cruces, las convocatorias difundidas en internet y la alarma expresada directamente por Vivas. Quizá no podía calcular que entrarían exactamente 72.000 personas. Pero tenía motivos sobrados para reforzar la frontera. Las señales llegaron; lo único que llegó tarde fue el Gobierno.