Alerta sanitaria por el peligro de las cápsulas de heces que circulan por Internet como supuesto remedio intestinal
La ONT advierte de que consumir preparados elaborados con materia fecal fuera del circuito sanitario puede transmitir microorganismos capaces de provocar enfermedades.

Supuesto remedio intestinal.
Las autoridades sanitarias han puesto el foco en una práctica que comienza a abrirse paso fuera de las consultas médicas: la compra y consumo de cápsulas elaboradas a partir de heces humanas con la promesa de mejorar el funcionamiento intestinal o recuperar el equilibrio de las bacterias que viven en el aparato digestivo.
La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica han advertido este viernes de los riesgos de recurrir a estos preparados cuando proceden de particulares o vendedores que operan al margen de los controles sanitarios. El aviso alcanza especialmente a las ofertas que pueden encontrarse a través de Internet y redes sociales.
Aunque su presentación en forma de cápsulas pueda hacerlos parecer similares a un probiótico o a un complemento alimenticio, su naturaleza es muy diferente. Contienen material procedente de heces humanas y pueden transportar microorganismos capaces de causar enfermedades incluso cuando el donante aparentemente está sano.
Uno de los riesgos que preocupa a los especialistas es la posible transmisión de bacterias resistentes a los antibióticos, además de otros agentes infecciosos que únicamente pueden detectarse mediante los análisis y cribados adecuados. Por este motivo, no basta con que quien proporciona las muestras asegure encontrarse en buen estado de salud.
La utilización médica de materia fecal existe, pero bajo unas condiciones completamente distintas. El denominado trasplante de microbiota fecal consiste en administrar material procesado procedente de un donante cuidadosamente seleccionado para introducir determinadas bacterias intestinales en otro paciente.
En España, este procedimiento se utiliza fundamentalmente en pacientes que sufren infecciones intestinales recurrentes provocadas por la bacteria Clostridioides difficile y que no responden adecuadamente a los tratamientos habituales con antibióticos. La evidencia científica disponible sí ha demostrado utilidad en determinados casos de esta enfermedad.
El procedimiento puede realizarse mediante diferentes vías, entre ellas la colonoscopia, enemas, sondas digestivas o incluso cápsulas administradas por vía oral. La diferencia esencial está en todo lo que ocurre antes de que ese producto llegue al paciente.
Los donantes deben superar una evaluación específica y las muestras pasan por controles destinados a detectar posibles patógenos. También existen requisitos para su procesamiento, almacenamiento, conservación y seguimiento. Además, debe poder conocerse en todo momento de dónde procede el material y qué paciente lo ha recibido.
La propia ONT explica que la microbiota intestinal está actualmente incluida dentro de las denominadas Sustancias de Origen Humano, una categoría sometida a normas europeas específicas de calidad y seguridad. No se trata, por tanto, de un producto que pueda fabricarse y comercializarse libremente como si fuera un suplemento de venta habitual.
Precisamente por eso, los especialistas rechazan argumentos utilizados para promocionar algunos de estos productos, como que son «naturales», que proceden de «donantes sanos» o que permiten recuperar la flora intestinal. Ninguna de esas expresiones garantiza que el preparado sea seguro.
Tampoco existe respaldo científico para extender este tratamiento de manera indiscriminada a todo tipo de molestias digestivas o problemas de salud. Que la transferencia de microbiota haya mostrado resultados frente a una infección concreta no significa que sus beneficios puedan extrapolarse a personas sanas o a cualquier enfermedad.
La ONT pide además que estos productos no sustituyan tratamientos prescritos por un médico y aconseja no consumirlos ni administrárselos a terceras personas cuando hayan sido obtenidos fuera de los canales sanitarios autorizados.
El aviso tiene también una vertiente legal. La comercialización irregular de material fecal destinado a ser administrado a otras personas puede ser investigada por las autoridades sanitarias y quedar sometida al régimen sancionador previsto en la legislación de salud pública.
Por ello, la recomendación oficial es que quienes encuentren ofertas de este tipo en páginas web o redes sociales las comuniquen a las autoridades sanitarias competentes. Tras la apariencia de una nueva moda para cuidar el intestino puede esconderse un producto biológico que, sin selección del donante, análisis y supervisión médica, puede terminar introduciendo en el organismo precisamente aquello que se pretende evitar: microorganismos capaces de provocar una enfermedad.