Begoña Gómez quema su última baza para evitar lo que más teme con un escrito clave

La esposa de Pedro Sánchez ha presentado su escrito de defensa después de que el juez Juan Carlos Peinado acordara enviarla a juicio por presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias. Begoña Gómez pide ser absuelta y trata de desmontar todos los frentes de la acusación

La mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, durante la Comisión de Investigación sobre programas de cátedras y postgrados de la Universidad Complutense de MadridEuropa Press

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Begoña Gómez juega su última gran carta antes de sentarse en el banquillo. Con el juicio ante un jurado popular ya en el horizonte, la esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido ser absuelta y ha tratado de desmontar uno por uno los principales argumentos de las acusaciones: niega haberse enriquecido, haberse apropiado del software de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), haber presionado a responsables universitarios o haber utilizado irregularmente a su asistente en Moncloa, Cristina Álvarez.

Así lo ha expuesto en su escrito de defensa después de que el juez Juan Carlos Peinado acordara sentarla en el banquillo junto a Álvarez al término de la investigación. Recordemos que la mujer del presidente del Gobierno se enfrenta a un juicio por presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias, por los que la acusación popular liderada por Hazte Oír reclama para ella 13 años de prisión. Para su asistente pide otros seis años por presunta malversación.

Uno de los principales frentes que Gómez trata de desmontar antes del juicio es el relacionado con el software de la Complutense. La esposa de Sánchez ha asegurado que "en ningún momento actuó con ánimo de enriquecerse", que "no se apropió" del software y que tampoco lo "destinó a usos privados", frente a lo que sostiene la acusación popular.

Gómez también ha dado su explicación sobre el dominio de la cátedra, que asegura que fue "sufragado con fondos personales" y constituyó "un mero instrumento técnico de acceso web" creado siguiendo las indicaciones de la Universidad. Según su versión, la UCM "no ofrecía un cauce operativo para registrar el dominio" y la plataforma todavía no estaba terminada, por lo que su actuación como codirectora fue únicamente "funcional y provisional".

El objetivo, sostiene, era impedir que terceras personas pudieran hacerse con el dominio hasta que el proyecto estuviera terminado y pudiera registrarse a nombre de la Complutense. "La plataforma tecnológica siempre se ha concebido como propiedad de la UCM", ha defendido Gómez, quien asegura que el registro se produjo "con pleno conocimiento" de la Universidad y para que el máster dispusiera de un logo identificable para sus labores de divulgación y promoción.

Niega haber utilizado su condición de esposa de Sánchez

Otro de los argumentos centrales de la defensa pasa por negar que Gómez utilizara su relación con Pedro Sánchez para abrirse camino dentro de la Complutense. La mujer del presidente ha recordado que colaboraba con la Universidad desde 2012, "mucho antes de que su marido accediera a la presidencia del Gobierno".

Su defensa también ha precisado que "en ningún caso se exige titulación universitaria superior para dirigir las cátedras extraordinarias ni para impartir docencia en los títulos propios, pues no son títulos oficiales".

Gómez ha negado igualmente que "influyó ni ejerció presión moral" sobre el rector de la Complutense, Joaquín Goyache, el exvicerrector Juan Carlos Doadrio o cualquier otra autoridad o funcionario aprovechándose de su matrimonio con Sánchez para conseguir la creación de la cátedra. También ha justificado la reunión que mantuvo con Goyache en el Palacio de la Moncloa. Según ha explicado, se celebró allí porque "la Escuela de Gobierno, como la gran mayoría de dependencias de la universidad, se hallaba cerrada con ocasión del COVID-19".

Respecto al dinero que recibió de la Complutense, Gómez ha señalado que sus ingresos como docente variaron entre 2012 y 2024 dependiendo de las horas impartidas y las funciones realizadas. En todo caso, sostiene que, dada su condición de colaboradora externa, nunca superaron "el límite retributivo de 15.000 euros brutos anuales".

Su abogado, Jaime Campaner, ha defendido además que "la Cátedra extraordinaria no ha supuesto a Gómez beneficio económico alguno". Según el letrado, la esposa de Sánchez "no ha sido remunerada" por esas funciones y las ha desempeñado gratuitamente durante cuatro años.

Cristina Álvarez, el otro frente de la defensa

El último bloque de la estrategia defensiva afecta a Cristina Álvarez, asistente personal de Gómez y también acusada en la causa. La esposa del presidente ha defendido que Álvarez le proporcionó la ayuda necesaria para "coordinar, organizar y gestionar todas sus funciones", incluyendo no solo las institucionales, sino también las "familiares, privadas y profesionales".

Para justificarlo, Gómez ha recurrido al precedente de las esposas de anteriores presidentes del Gobierno. Ha recalcado que, "como todas las esposas de los presidentes del Gobierno" de la democracia, desempeña gratuitamente funciones institucionales nacionales e internacionales en apoyo a la Presidencia. Por ello, sostiene que "ha sido costumbre" que las cónyuges de los presidentes cuenten con personal eventual para prestarles apoyo en las actividades que tradicionalmente desarrollan, "tanto de carácter institucional, como de naturaleza privada o profesional".

Sobre esa base, Gómez ha negado que Cristina Álvarez desatendiera sus obligaciones al ayudarla en asuntos vinculados a la cátedra extraordinaria. Su asistente, asegura, "no ha desatendido sus funciones" por auxiliarla en esas cuestiones.

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Con el juicio ya acordado por Peinado, Begoña Gómez pone así sobre la mesa su principal batería de argumentos para intentar conseguir la absolución: niega enriquecimiento o apropiación del software, rechaza haber aprovechado su condición de esposa del presidente para presionar a la Complutense y defiende la actuación de Cristina Álvarez. Será ante el jurado popular donde estas explicaciones tendrán que confrontarse con las acusaciones que han terminado llevándola al banquillo.