Otro apagón a la vista tras el sexto aviso en dos meses: Red Eléctrica vuelve a pedir a la industria que reduzca su consumo para sostener el sistema

El operador movilizó 832 MW ante la menor producción eólica, los fallos de generación térmica y la reducción de los intercambios con Francia

Torre de alta tensión durante el apagón del 28 de abril de 2025.Fernando Otero

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El sistema eléctrico español vuelve a dar señales de tensión. Red Eléctrica tuvo que recurrir el pasado viernes, por sexta vez en menos de dos meses, a la gran industria para conseguir ajustar la oferta y la demanda y evitar problemas mayores en la red.

Según informa Vozpópuli a partir de los datos del propio operador, a las 21.02 horas del 4 de septiembre se activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD). Este mecanismo obliga a las empresas industriales adscritas a reducir temporalmente su consumo cuando la reserva disponible resulta insuficiente para garantizar el equilibrio del sistema.

La orden movilizó aproximadamente 832 megavatios de potencia y se mantuvo activa durante cerca de dos horas. En total, permitió gestionar 1.631,6 megavatios hora. Las compañías participantes recibirán alrededor de 185 euros por cada MWh aportado, además de la remuneración que cobran por tener disponible esa capacidad de respuesta.

Un mecanismo excepcional convertido en habitual

La activación del SRAD no significa que España se encontrase al borde de un apagón. Se trata de una herramienta prevista precisamente para evitar que los desajustes entre la generación y el consumo terminen convirtiéndose en una emergencia de mayor gravedad.

El dato preocupante es su frecuencia. Desde el pasado 15 de julio, Red Eléctrica ha tenido que utilizar este mecanismo en seis ocasiones: dos activaciones durante aquella primera jornada, otra una semana después, dos más durante agosto y la registrada el pasado viernes.

Nunca desde la creación del servicio se había recurrido a él tantas veces en un periodo tan corto. Lo que debía funcionar como un recurso extraordinario para momentos puntuales empieza a adquirir un protagonismo mucho mayor del habitual dentro de la gestión cotidiana del sistema.

La repetición de estos episodios devuelve al primer plano las dudas sobre la estabilidad de la red y sobre la capacidad del modelo energético español para responder a cambios inesperados en la producción. No hay apagón, pero sí una sucesión de advertencias que desaconseja cualquier triunfalismo por parte del Gobierno.

Menos viento, fallos térmicos y problemas con Francia

Red Eléctrica atribuye la activación del viernes a la coincidencia de varios factores. La producción eólica fue inferior a la prevista, se produjo una indisponibilidad adicional y no programada de generación térmica y los intercambios eléctricos con Francia tuvieron que reducirse en tiempo real por las congestiones existentes en la interconexión.

La suma de estas circunstancias estrechó el margen operativo disponible. El gestor optó entonces por reducir la demanda de la industria antes de poner en marcha otras fuentes de generación que permanecían paradas.

La activación coincidió también con la desconexión de la central nuclear de Ascó I por una incidencia. Red Eléctrica desvincula ambos acontecimientos al señalar que el reactor se había detenido unas doce horas antes, aunque su indisponibilidad se produjo en una jornada en la que el sistema terminó necesitando recursos adicionales.

La dependencia renovable muestra su cara más incómoda

El episodio vuelve a exponer uno de los principales desafíos del modelo energético: el aumento de la generación renovable obliga a mejorar la capacidad para anticipar los desvíos entre la producción prevista y la que finalmente llega a la red.

Cuando el viento sopla menos de lo calculado, se producen averías en otras tecnologías y las interconexiones internacionales no pueden aportar toda la energía esperada, el sistema necesita encontrar potencia alternativa de forma inmediata. En esta ocasión, la solución volvió a consistir en pedir a la gran industria que parase parte de su actividad.

El Gobierno ha convertido el despliegue renovable en uno de los grandes emblemas de su política económica, pero la transición exige capacidad de respaldo, almacenamiento suficiente, interconexiones y una planificación que garantice el suministro cuando las previsiones fallan.

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La gran industria ya advirtió al comienzo del verano de que estos episodios podían repetirse debido a la delicada situación del sistema. Las fuentes del sector consultadas por Vozpópuli anticipan ahora un otoño complicado y no descartan nuevas llamadas para contener la demanda.