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La ministra de Educación culpa "a las pantallas" del desastre en PISA para tapar el fracaso de la ley de Sánchez

España registra su peor resultado histórico y Milagros Tolón ya tiene chivo expiatorio: nuevos hábitos digitales mientras rechaza que la ley educativa impulsada por Sánchez con la LOMLOE, la llamada Ley Celáa, tenga responsabilidad en el desplome

La ministra de Educación, Milagros Tolón

La ministra de Educación, Milagros TolónJUAN MANUEL SERRANO ARCE

Enrique Martínez Olmos

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España vuelve a tocar fondo en el informe PISA y el Gobierno de Pedro Sánchez, que lleva gobernando ocho años, pero nunca es responsable de nada, ya tiene una explicación: la culpa “es de las pantallas” y no de la política educativa impulsada con la LOMLOE, la llamada Ley Celáa. En concreto, el nuevo informe PISA deja al alumnado español en su peor resultado histórico, especialmente en comprensión lectora, pero la ministra de Educación, Milagros Tolón, ha puesto el foco en las pantallas y en los nuevos hábitos de lectura de los adolescentes.

Milagros Tolón ha vinculado el deterioro de la Educación en España que señala el informe PISA con una “lectura apresurada y superficial” asociada al consumo de contenidos digitales y ha defendido que hay que recuperar la lectura comprensiva. La propia OCDE sitúa además en 2015 el inicio de un declive que coincide con la generalización del uso de los teléfonos móviles. El problema es que hay un elemento que el Gobierno de Sánchez no quiere colocar en el banquillo: la LOMLOE o Ley Celáa.

Los resultados conocidos en el informe PISA muestran un retroceso especialmente grave en comprensión lectora. España pierde 45 puntos en una década, frente a los 27 puntos de caída media de la OCDE. Ante semejante desplome, Milagros Tolón ha rechazado que la reforma educativa del Gobierno de Sánchez sea responsable. La ministra de Educación sostiene precisamente lo contrario: que la LOMLOE o Ley Celáa refuerza las competencias que evalúa PISA y que, por tanto, no puede ser señalada como causa del retroceso. El diagnóstico del Ejecutivo queda así reducido, en buena medida, a una combinación de pandemia, cambios en los hábitos de lectura y exceso de pantallas.

El dato para Pedro Sánchez es demoledor: la educación española se hunde y la primera respuesta del Gobierno consiste en señalar las pantallas mientras descarta que su propia ley educativa tenga responsabilidad. Milagros Tolón ha defendido que desde 2024 el Ministerio de Educación impulsa programas para reforzar comprensión lectora y matemáticas, pero el nuevo informe PISA obliga a preguntarse por qué esas medidas no han conseguido frenar el deterioro. La cuestión no es únicamente cuántas horas pasan los alumnos delante de una pantalla, también qué aprenden cuando la apagan. Y ahí aparece el debate que el Gobierno intenta cerrar antes incluso de abrirlo: si las leyes educativas de Sánchez como la LOMLOE o Ley Celáa han contribuido o no a rebajar la exigencia y a empeorar el nivel académico.

En definitiva, el nuevo informe PISA deja una fotografía difícil de maquillar. Comprensión lectora, matemáticas y ciencias siguen mostrando un deterioro preocupante y España afronta uno de sus peores momentos educativos. Las pantallas pueden influir, pero convertirlas en el único culpable y en el chivo expiatorio del fracaso de la LOMLOE o Ley Celáa permite esquivar una pregunta mucho más incómoda: ¿Qué responsabilidad tienen las políticas educativas aplicadas durante los últimos años? Mientras el Gobierno mira al móvil, los resultados miran a España, y el informe PISA acaba de dejar una conclusión mucho más difícil de apagar que cualquier pantalla: el sistema educativo necesita algo más que buscar culpables, necesita explicar por qué los alumnos están aprendiendo menos desde que gobierna el PSOE.

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