efemérides
Los "favores" de la asesora de Begoña Gómez que quedaron bajo la lupa de Peinado
La esposa del presidente reconoció ante el juez que Cristina Álvarez realizó gestiones puntuales relacionadas con su actividad profesional y defendió que se trató de favores personales.
El 10 de septiembre de 2025, Begoña Gómez compareció ante el juez Juan Carlos Peinado en una de las jornadas más delicadas de la investigación sobre el papel desempeñado por Cristina Álvarez, la asesora destinada en Moncloa para asistir a la esposa del presidente del Gobierno.
Durante aquella declaración, Gómez admitió que Álvarez había realizado algún «favor» relacionado con su actividad profesional. La explicación buscaba desvincular esas gestiones de un uso habitual de recursos públicos, pero dejó en el centro del procedimiento una cuestión clave: dónde terminaban las funciones institucionales de la asesora y dónde comenzaban los asuntos privados o profesionales de Begoña Gómez.
La investigación trataba de determinar precisamente si Cristina Álvarez había realizado tareas vinculadas a proyectos académicos y profesionales de Gómez aprovechando su condición de trabajadora adscrita a Presidencia del Gobierno.
Entre los elementos bajo análisis figuraban correos y gestiones relacionados con la actividad desarrollada por Begoña Gómez en la Universidad Complutense de Madrid. La defensa sostuvo que esas actuaciones fueron puntuales y que respondieron a favores personales, no a una utilización continuada de la asesora para cuestiones ajenas a sus funciones.
Ese mismo día también estaba citada Cristina Álvarez. La asesora, sin embargo, decidió acogerse a su derecho a no declarar, lo que mantuvo buena parte de las incógnitas sobre el alcance exacto de sus gestiones y su relación con las actividades profesionales de Gómez.
La comparecencia volvió a situar a Moncloa en una posición incómoda. No solo porque la esposa del presidente del Gobierno tuvo que responder ante un juez, sino porque el procedimiento ponía el foco directamente en el posible uso de una trabajadora pública para asuntos que podían exceder su cometido oficial.
Un año después, aquella declaración permanece como una de las jornadas más significativas de la causa: Begoña Gómez reconociendo ante Peinado que su asesora de Moncloa realizó algún «favor» mientras el juez trataba de esclarecer si detrás de esas actuaciones existió o no un uso indebido de medios públicos.